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Briquetas de biomasa se fabricarían con residuos de poda

La poda urbana, combinada con restos de otros materiales –aserrín, por ejemplo– generaría el calor suficiente para aprovecharla en briquetas, que son biocombustibles generadores de calor.



“En los diferentes sectores de la industria colombiana no existe precedente sobre el uso de estos residuos de árboles, pasto o maleza para generar energía combustible”, aseguran los creadores de la propuesta, Jhonatan David Quintero y Diego Andrés Torres, estudiantes de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

Ellos trabajaron en un proyecto de consultoría con Ingeprodes SAS, empresa de arquitectura e ingeniería de Palmira (Valle) que genera soluciones innovadoras para sus clientes, a través de energías renovables –productos fotovoltaicos, paneles solares y biodigestores.

Como los ingenieros de Ingeprodes SAS manifestaron que no sabían qué hacer con los restos de poda urbana generados por Veolia –empresa de aseo municipal–, se planteó un estudio de factibilidad sobre el uso de estos residuos para fabricar briquetas, las cuales se utilizan en la industria para diversos procesos de transformación de productos, mediante la generación de calor indirecto.

“El calentamiento indirecto se produce por el vapor que transporta la tubería de cobre u otro material; las emanaciones que salen calientan la materia prima a transformar”, explica el estudiante Quintero.

La investigación se dividió en dos partes: producción (maquinaria y elementos necesarios para la óptima elaboración de las briquetas) y comercialización.

Uso de biomasas en Colombia

Inicialmente se buscó documentación sobre las empresas que están consumiendo más energía en el Valle del Cauca y en el país; después se recopiló información sobre las que consumen biomasas –desperdicios como el bagazo de caña, la cascarilla de arroz y de café, entre otros– para generar energía de calor indirecto, y con estos datos se diseñó una tabla comparativa.

Allí se encontró que el sector que más usa biomasa en el país es el azucarero, seguido del de grasas y aceites vegetales y animales, el de elaboración de algunos productos alimenticios, y en cuarto lugar algunas empresas que fabrican cerámicas para la construcción como ladrillos y bloquelones.

También evidenciaron que lo más parecido a la idea innovadora de la poda urbana es una que se hace en Cundinamarca con los vástagos de las rosas, los cuales se pican y convierten en briquetas. Sin embargo, al comparar los poderes caloríficos generados por esta briqueta, no se presentó como positiva.

“En comparación con los de bagazo de caña, los de cascarilla de arroz y de café no alcanzaban las temperaturas que requiere la industria”, anota el estudiante Quintero.

Aunque con el estudio concluyeron que esta poda urbana por sí sola no podría funcionar como biomasa para la industria, se estableció que si se le mezcla un aditivo, como el aserrín, se incrementaría el poder calorífico a la briqueta. En este escenario, una alianza con las aserradoras y carpinterías de Palmira sería ideal para desarrollar este producto de energía limpia.

Para cumplir con la norma NTC 2060 en el proceso de poda urbana, los estudiantes recomiendan separar los desechos (basuras o lodos) que puedan contaminar el material de biomasa, un tamizaje para eliminar las partículas pequeñas de contaminantes y trozar el material. Después, secar con una máquina de tambor –por su capacidad para disminuir la humedad del material y el tamaño de partícula– y pasar de nuevo a la tamizadora.

Por último, hacer la mezcla con aserrín y pasarla a una briqueteadora hidráulica, máquina propuesta por su versatilidad para el mantenimiento y porque permite una variación en la forma del producto final, ya que se pueden cambiar los moldes.

Así lo explicó el estudiante Torres, y agregó que este proyecto es de alto impacto ambiental, “ya que se le saca provecho a un material con gran probabilidad de ser usado para generar energías limpias y también puede llegar a ser de tipo exportación, pues en Europa lo usan bastante como fuente de calor en invierno”.

Cabe resaltar que otro plus de la biomasa en briquetas es que es fácil de transportar, y por ende de comercializar, debido a que se puede organizar en una forma determinada.

El proyecto se encuentra en fase de evaluación por parte de la empresa Ingeprodes, pues su propósito es fabricar este nuevo producto y comercializarlo.


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