Un estudio europeo en cinco razas lecheras muestra que la consanguinidad y el parentesco no dependen solo de la selección genómica, sino también de la gestión de cada programa de cría.
Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz
La selección genómica revolucionó el mejoramiento animal al acelerar el progreso genético en los programas de cría. Sin embargo, su uso en razas cosmopolitas también se ha asociado con aumentos de consanguinidad, lo que abrió preguntas sobre sus posibles efectos en razas locales o de menor tamaño poblacional.
Un estudio de Wageningen University & Research, a través de Animal Breeding and Genomics, evaluó el impacto de la selección genómica sobre la diversidad genética de cinco razas bovinas europeas. El trabajo fue desarrollado junto con instituciones de Noruega y Francia, entre ellas NMBU, INRAE y el Institut de l’Elevage, y fue publicado en el Journal of Dairy Science.
Cinco razas locales bajo análisis
La investigación incluyó animales de tres países europeos. Las razas estudiadas fueron Meuse Rhine Yssel, de Países Bajos; Norwegian Red, de Noruega; y Abondance, Tarentaise y Vosgienne, de Francia.
El objetivo fue evaluar si la adopción de selección genómica modificó la estructura demográfica de las poblaciones y las tendencias de parentesco y consanguinidad. Para ello, el equipo utilizó mediciones basadas tanto en pedigrí como en información genómica.
La pregunta es relevante porque las razas locales suelen tener poblaciones más pequeñas que las razas lecheras globales. En ellas, cualquier reducción de diversidad puede afectar la adaptación, la fertilidad, la salud y la capacidad de respuesta frente a nuevos desafíos productivos.
Qué cambia cuando entra la selección genómica
Renzo Bonifazi, investigador de WUR-ABG y primer autor del estudio, explicó que la selección genómica ya es una práctica estándar en razas bovinas comunes y populares, pero las razas locales comenzaron a implementarla más recientemente.
La tecnología permite seleccionar reproductores con información del ADN, sin esperar tantos años a que se acumulen datos de descendencia. Esto puede reducir intervalos generacionales y aumentar la intensidad de selección, dos factores que aceleran el progreso genético.
Ese avance forma parte de una transformación más amplia de la tecnología agropecuaria, donde datos, genómica, sensores y modelos predictivos están modificando la forma en que se toman decisiones productivas.
Menos intervalo generacional, pero efectos distintos
El análisis mostró que la implementación de selección genómica redujo los intervalos generacionales de los toros, disminuyó el número de terneros que posteriormente se convirtieron en sementales y produjo una contribución más equilibrada de los diez principales toros.
Sin embargo, los cambios en diversidad genética no fueron iguales en todas las razas. Las tasas de parentesco, consanguinidad por pedigrí y consanguinidad genómica aumentaron en Meuse Rhine Yssel y Tarentaise, pero disminuyeron en Norwegian Red, Abondance y Vosgienne.
Además, el momento de esos cambios no siempre coincidió directamente con la introducción de la selección genómica. Ese dato sugiere que otros factores de gestión genética también influyen de manera decisiva en la consanguinidad y el parentesco a largo plazo.
La gestión del programa pesa tanto como la tecnología
El estudio plantea que los aumentos de consanguinidad pueden ocurrir después de introducir selección genómica, pero no necesariamente como consecuencia directa de la tecnología. En muchos casos reflejan estrategias de manejo poblacional, reglas de apareamiento y decisiones de uso de sementales.
Entre los ejemplos mencionados por los autores están los métodos de selección por contribución óptima aplicados en Norwegian Red y el sistema de “cold sire” en Meuse Rhine Yssel. Estas estrategias pueden modificar el reparto genético dentro de la población y alterar el ritmo al que aumenta o disminuye el parentesco.
La lección es clara: la selección genómica puede ser una herramienta potente, pero su impacto depende de cómo se use. Sin una gestión cuidadosa, la búsqueda de mayor ganancia genética puede estrechar la base de reproductores y aumentar riesgos de depresión endogámica.
Por qué importa para razas locales
Las razas locales no solo tienen valor productivo. También contienen adaptaciones específicas a territorios, climas, sistemas de manejo, enfermedades y preferencias de los productores. Esa diversidad puede ser estratégica para una ganadería más resiliente.
En un contexto de cambio climático, presión sanitaria y transformación de los sistemas agroalimentarios, conservar variabilidad genética permite mantener opciones de mejora. Perderla implica reducir el margen de respuesta ante problemas futuros.
El debate recuerda la importancia de combinar innovación genética con preservación de recursos locales. En agricultura, una lógica similar aparece en estrategias de mejoramiento impulsado por IA, donde se busca acelerar el progreso sin abandonar diversidad, adaptación regional y resiliencia.
Monitorear diversidad después de adoptar genómica
Los autores señalan que, después de implementar selección genómica, resulta esencial monitorear los cambios tanto en diversidad genética como en estructura demográfica. Esa vigilancia permite ajustar la gestión de la raza cuando sea necesario.
El monitoreo debe incluir indicadores de parentesco, consanguinidad basada en pedigrí, consanguinidad genómica y distribución de contribuciones de reproductores. También debe revisar si unos pocos animales concentran demasiado peso dentro del programa de cría.
La información genómica no solo sirve para seleccionar mejores animales. También puede ayudar a evitar apareamientos de riesgo, diversificar líneas, sostener poblaciones pequeñas y diseñar esquemas de mejora compatibles con la conservación.
Una advertencia para la ganadería de precisión
La selección genómica forma parte de la ganadería de precisión. Su valor está en acelerar decisiones y aumentar la exactitud de la selección, pero el estudio europeo muestra que la eficiencia genética debe equilibrarse con objetivos de diversidad.
Para razas locales, el desafío no es elegir entre innovación o conservación, sino integrar ambas. Los programas de cría pueden usar ADN, datos productivos y modelos de parentesco para mejorar rendimiento sin reducir de forma peligrosa la base genética.
El estudio concluye que los efectos de la selección genómica sobre la diversidad no son universales. Dependen de cada raza, del tamaño de la población, del diseño del programa y de la gestión de los reproductores. En razas pequeñas, esa diferencia puede marcar el futuro de la población.
Fuente(s) referenciales
Phys.org / Wageningen University & Research

