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Biotecnología

Mapean por primera vez la anatomía del gusano de la harina

Publicado el 07/07/2026
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El nuevo protocolo de disección de Tenebrio molitor busca mejorar el diagnóstico sanitario en granjas de insectos y fortalecer una fuente emergente de proteína sostenible.


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz

Las larvas secas del escarabajo amarillo de la harina, Tenebrio molitor, tienen un valor nutricional comparable al de la carne de res o de ave, pero con una huella ecológica mucho menor. Su potencial como fuente de proteína sostenible ha ganado interés científico y productivo, especialmente después de su aprobación para consumo humano por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

Sin embargo, la cría de estos insectos enfrenta riesgos sanitarios importantes. Brotes de densovirus, un virus de ADN que infecta invertebrados, han afectado granjas de gusanos de la harina. La falta de herramientas diagnósticas precisas limita la bioseguridad y deja a los productores con pocas opciones para identificar enfermedades antes de que se propaguen.

Una anatomía necesaria para diagnosticar enfermedades

Marie-Odile Benoit-Biancamano, patóloga veterinaria de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Université de Montréal, explicó que sin una descripción precisa de la anatomía normal del insecto es imposible saber si lo observado al microscopio corresponde a un órgano sano o a una señal de enfermedad.

Para cerrar esa brecha, Benoit-Biancamano y sus colegas Chloé Rosa-Teijeiro y Fanny Renois desarrollaron el primer protocolo de disección para el adulto del gusano amarillo de la harina. El trabajo fue publicado en el Journal of Veterinary Diagnostic Investigation.

El avance llega en un momento en que la producción de insectos se consolida como alternativa agroalimentaria. El debate sobre insectos como proteína sostenible combina promesas ambientales, desafíos productivos y exigencias sanitarias cada vez más estrictas.

Disección bajo solución salina

La innovación central del método consiste en diseccionar el insecto mientras permanece sumergido en una solución salina. Después de ser sacrificado y fijado a una almohadilla de espuma en el fondo de una bandeja, el escarabajo se examina con instrumentos microquirúrgicos y un microscopio binocular de disección.

Rosa-Teijeiro explicó que el procedimiento recrea el ambiente interno natural del insecto, donde los órganos están bañados por hemolinfa. La inmersión mantiene los tejidos hidratados, mejora su visibilidad y permite obtener resultados reproducibles. La disección al aire libre, en cambio, seca y rompe rápidamente los órganos.

El proceso exige precisión. El insecto es pequeño, su exoesqueleto es rígido y sus órganos internos son frágiles. Los investigadores retiran primero los élitros, las alas endurecidas que forman el escudo dorsal de los escarabajos, y luego levantan cuidadosamente una lámina de quitina para exponer la cavidad abdominal.

Primer mapa completo del abdomen

El estudio ofrece el primer mapeo completo de la anatomía abdominal de machos y hembras de Tenebrio molitor. En las hembras, los investigadores observaron que la glándula espermatecal, asociada al órgano de almacenamiento de esperma, es más grande que la propia espermateca, una configuración poco común en escarabajos.

El equipo interpreta esa característica como una posible ventaja reproductiva, porque la glándula aporta nutrición y prolonga la viabilidad del esperma almacenado. En los machos, los testículos presentaron una forma similar a una flor, con seis folículos y dos tipos de glándulas accesorias no documentadas en otras especies de escarabajos.

El conocimiento anatómico también tiene valor productivo. La cría de gusanos de la harina requiere controles sanitarios comparables a los de otras cadenas pecuarias, aunque el sector todavía carece de herramientas veterinarias consolidadas.

Colonias aparentemente sanas con patógenos ocultos

Durante el desarrollo del método, los investigadores trabajaron con gusanos procedentes de una granja y asumieron inicialmente que eran ejemplares sanos. Sin embargo, los análisis histológicos revelaron granulomas e inclusiones virales.

También se encontraron huevos de parásitos en los túbulos de Malpighi, equivalentes funcionales de los riñones, en el cuerpo graso, equivalente al hígado, y en el sistema nervioso de algunos ejemplares.

Para Benoit-Biancamano, esos hallazgos inesperados muestran la utilidad diagnóstica de la guía de disección. Incluso una colonia que parece sana puede albergar patógenos capaces de afectar la producción y expandirse dentro de una instalación.

Una herramienta para criadores de insectos

Por ahora, el protocolo funciona como herramienta de investigación. El siguiente paso será diseccionar insectos enfermos para describir lesiones asociadas a patologías conocidas y convertir la guía anatómica en una herramienta operativa de diagnóstico para criadores.

El laboratorio de Benoit-Biancamano ya trabaja con nueve estudiantes en esta línea. También se desarrollan herramientas complementarias, como toma de muestras de hemolinfa, recuento de hemocitos, diagnósticos moleculares y evaluación de la respuesta inmune frente a patógenos.

Las aplicaciones prácticas ya comenzaron. El equipo recibió insectos procedentes de granjas y pudo diagnosticar enfermedades causadas por densovirus, lo que confirma que el protocolo es replicable y útil para apoyar la bioseguridad del sector.

Proteína alternativa con exigencias sanitarias

El interés por el gusano de la harina no se limita al consumo humano. Sus larvas también son evaluadas para alimentación animal, acuicultura y economía circular. En ese contexto, la harina de insectos se presenta como ingrediente proteico con potencial para reducir presión sobre fuentes convencionales.

La industria, sin embargo, necesita estabilidad sanitaria, trazabilidad y criterios veterinarios claros. La insolvencia de grandes proyectos europeos ya mostró que la escala industrial de la proteína de insectos enfrenta desafíos técnicos y económicos, como ocurrió con el debate sobre la proteína animal alternativa.

El nuevo mapa anatómico no resuelve por sí solo esos retos, pero aporta una base técnica indispensable: saber cómo luce un insecto sano para poder reconocer, documentar y controlar enfermedades en sistemas de cría intensiva.

Fuente(s) referenciales

Phys.org