El pastoreo solar se expande en Texas, Estados Unidos, donde los animales realizan entre el 70 % y el 80 % del control de la vegetación alrededor de los paneles
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Miles de ovejas se utilizan en plantas solares de Texas, Estados Unidos, para controlar la vegetación que crece debajo y entre los paneles fotovoltaicos. Los animales realizan entre el 70 % y el 80 % de esas labores de mantenimiento, mientras la maquinaria queda reservada para puntos concretos que requieren cortes o ajustes adicionales.
El sistema combina generación eléctrica, actividad ganadera y mantenimiento biológico dentro de una misma superficie. Los rebaños pueden desplazarse por espacios estrechos a los que resulta difícil acceder con cortacéspedes y otros equipos, sin golpear los módulos ni interferir normalmente con sus estructuras.
La práctica forma parte de la agrivoltaica, un modelo que permite conservar actividades agropecuarias en terrenos destinados a producir electricidad. Experiencias como la de las ovejas integradas en el complejo solar de Talatan muestran que esta combinación se aplica en instalaciones de diferentes tamaños y condiciones ambientales.
La vegetación puede reducir la generación y elevar el riesgo de incendio
El crecimiento descontrolado de hierbas representa un problema operativo para las plantas fotovoltaicas. Cuando la vegetación alcanza la parte inferior de los módulos, puede proyectar sombra sobre las células y disminuir la electricidad generada. Si esa biomasa se seca, también aumenta la cantidad de material combustible alrededor de cables, soportes y equipos eléctricos.
Los cortacéspedes convencionales permiten intervenir en áreas abiertas, pero encuentran mayores dificultades entre filas estrechas, debajo de paneles bajos o cerca de componentes sensibles. Su operación requiere combustible, personal y recorridos repetidos durante la temporada de crecimiento.
Las ovejas transforman esa vegetación en alimento y continúan pastando bajo diferentes condiciones meteorológicas. No sustituyen completamente a las máquinas, pero reducen la superficie que debe atenderse mecánicamente y facilitan un mantenimiento más continuo.
El pastoreo solar también conserva una función productiva en terrenos ocupados por infraestructura energética. Este aspecto resulta relevante ante el debate sobre el uso dual de las tierras destinadas a grandes parques solares, especialmente cuando las instalaciones se proyectan sobre superficies que anteriormente tenían una actividad agrícola o ganadera.
Texas integra miles de animales en instalaciones fotovoltaicas
La superficie texana donde se aplica este método alcanza aproximadamente 27.500 hectáreas, según los datos recogidos por la información original. Texas Solar Sheep gestiona más de 6.000 ovejas distribuidas en 12 emplazamientos, lo que convierte al control ganadero de la vegetación en una actividad organizada a gran escala.
En un proyecto solar de 900 megavatios desarrollado por SB Energy se emplean alrededor de 3.000 animales para atender una superficie de unas 1.600 hectáreas. La cantidad necesaria depende de la biomasa disponible, la época del año, el tamaño del área, la distribución de los módulos y la capacidad de recuperación del pastizal.
Los rebaños se trasladan entre distintos emplazamientos conforme cambian las necesidades de mantenimiento. Este manejo requiere cercas, agua, vigilancia sanitaria, rutas de acceso y planificación de la carga animal para evitar que el consumo excesivo de vegetación deje el suelo desprotegido.
La incorporación de ovinos a instalaciones energéticas no se limita a Estados Unidos. En Europa, Volkswagen integró 100 ovejas en una planta solar de Polonia para mantener la cubierta vegetal alrededor de 31.000 paneles y estudiar efectos relacionados con la biodiversidad y el microclima.
Las ovejas resultan más compatibles que cabras y vacas
La elección de la especie constituye un elemento técnico del sistema. Las cabras pueden trepar sobre las estructuras, arañar el vidrio o morder cables expuestos, conductas que incrementan el riesgo de daños. Las vacas, por su altura y peso, tienen dificultades para circular debajo de determinados módulos y podrían deformar los soportes al apoyarse en ellos.
Las ovejas presentan un tamaño más compatible con la configuración habitual de muchas plantas solares. Pueden consumir hierbas alrededor de las bases y desplazarse debajo de los paneles sin alcanzar con facilidad el cableado elevado. Su comportamiento no elimina los riesgos, por lo que la infraestructura debe revisarse antes de introducir el ganado.
Los cables deben quedar protegidos y los componentes eléctricos sensibles fuera del alcance de los animales. También es necesario comprobar la altura de los módulos, retirar objetos peligrosos, asegurar la disponibilidad de agua y establecer zonas de resguardo ante condiciones meteorológicas adversas.
Cuando la convivencia con el ganado se contempla desde la fase de diseño, pueden ajustarse la separación entre filas, la elevación de los paneles y la localización de inversores, caminos y cercas. Esa planificación también aparece en el desarrollo de nuevos paneles solares concebidos para compartir espacio con actividades agropecuarias.
El pastoreo y las máquinas cumplen funciones complementarias
El porcentaje de mantenimiento atribuido a las ovejas no significa que las plantas solares puedan operar sin intervención humana. Algunas especies vegetales pueden no ser consumidas por los animales, mientras determinados puntos alrededor de cercas, edificios o equipos requieren cortes manuales o mecánicos.
La carga ganadera debe ajustarse para impedir tanto el sobrepastoreo como el crecimiento excesivo. Pocas ovejas pueden dejar biomasa suficiente para sombrear los módulos; demasiadas pueden reducir la cobertura del terreno, favorecer la compactación localizada y aumentar la erosión.
El estado sanitario y nutricional del rebaño también exige seguimiento. La disponibilidad de forraje debe evaluarse por su cantidad y calidad, y el terreno tiene que inspeccionarse para detectar plantas tóxicas, residuos, productos químicos o componentes de la instalación capaces de causar lesiones.
Una experiencia complementaria de Madison Gas and Electric utiliza cerca de 70 ovejas para controlar la vegetación alrededor de más de 13.000 paneles en la planta Tyto Solar, en Wisconsin. La empresa identifica esta práctica como un ejemplo de energía solar de doble uso, porque la superficie mantiene una actividad ganadera mientras produce electricidad.
El modelo desarrollado en Texas refleja así una forma de automatización biológica: los animales asumen gran parte de una tarea repetitiva que anteriormente dependía de maquinaria, pero continúan bajo planificación y supervisión humana. Su viabilidad debe evaluarse en cada instalación conforme al clima, el diseño fotovoltaico, la vegetación disponible, el bienestar animal y los costes logísticos.
Fuentes referenciales:
La Razón
Madison Gas and Electric

