Un informe de Irena sostiene que la energía solar, eólica y otras fuentes renovables reforzaron la resiliencia económica frente a combustibles fósiles más caros y volátiles.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Las energías renovables instaladas ayudaron a evitar en 2025 costos energéticos estimados en 480.000 millones de dólares en combustibles fósiles. El dato fue presentado por la Agencia Internacional de Energías Renovables, Irena, en un reporte divulgado en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos.
El informe coloca a las renovables no solo como una herramienta climática, sino también como un mecanismo económico frente a la volatilidad de los mercados de carbón, gas y petróleo. En un contexto de crisis energética, tensiones geopolíticas y precios variables del combustible, la generación renovable existente permitió reducir compras fósiles y contener costos para consumidores, empresas y finanzas públicas.
Francisco La Camera, director general de Irena, afirmó que el descenso de los costos de las energías renovables está generando un importante dividendo económico. Para los países que aún dependen de combustibles fósiles, cada megavatio adicional de energía renovable refuerza la protección frente a futuras crisis de precios.
Renovables más baratas que nuevas alternativas fósiles
El reporte de Irena, titulado Costos de generación de energía renovable en 2025, estima que más del 90 % de la capacidad renovable a gran escala añadida durante 2025 fue más barata que la alternativa fósil nueva de menor costo.
La energía solar fotovoltaica se mantuvo en 44 dólares por megavatio hora, el mismo nivel registrado en 2024. La energía eólica terrestre redujo sus costos en 4 %, hasta 33 dólares por megavatio hora, mientras que la energía eólica marina descendió hasta 78 dólares por megavatio hora.
La ventaja de las renovables se vuelve especialmente relevante para la infraestructura productiva, incluida la energía solar aplicada al campo, donde la generación distribuida puede ayudar a reducir costos en riego, refrigeración, bombeo, automatización y electrificación rural.
En contraste, la nueva generación a gas enfrentó mayores presiones. La escasez de turbinas prácticamente duplicó el costo de capital de una central de ciclo combinado en Estados Unidos, mientras los costos se acercaron a 100 dólares por megavatio hora en mercados con gas más caro, como Italia, Alemania y Japón.
La crisis energética refuerza el valor estratégico de las renovables
Irena sostiene que ampliar la capacidad de energías renovables se ha convertido en una inversión estratégica en resiliencia y competitividad. La Camera subrayó que estas fuentes funcionan como un amortiguador geopolítico frente a sistemas energéticos basados en combustibles fósiles en tiempos de crisis.
El informe menciona el cierre del estrecho de Ormuz durante el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, un episodio que provocó un fuerte aumento de los precios de las importaciones en Asia y Europa. En ese contexto, la electricidad renovable existente proporcionó un colchón financiero crucial.
En tres economías del sudeste asiático dependientes de importaciones —Filipinas, Indonesia y Tailandia— el parque renovable existente evitó compras de carbón y gas valoradas en unos 5.700 millones de dólares en 2025.
Si esos mismos volúmenes se hubieran valorado con los precios más altos del combustible registrados durante el punto álgido de la crisis, entre marzo y mayo de 2026, el valor habría alcanzado los 6.500 millones de dólares.
China concentra la mitad del ahorro entre las principales economías
En 20 de las principales economías analizadas, que representan aproximadamente cuatro quintas partes de la generación mundial de energía renovable, Irena estima que las renovables evitaron compras de combustibles fósiles por 377.000 millones de dólares en 2025.
La distribución de los beneficios refleja la ubicación de la capacidad renovable instalada. China representó por sí sola 177.000 millones de dólares, cerca de la mitad del ahorro total entre esas economías, debido al tamaño de su parque de energías renovables.
Estados Unidos ocupó el segundo lugar, con 35.000 millones de dólares en ahorro de combustibles fósiles. Le siguieron Brasil, con 32.000 millones; India y Alemania, con 18.000 millones cada uno; y Japón, con 15.000 millones.
El peso de China también se explica por su papel en la producción global de tecnologías limpias. La expansión masiva de la fabricación, especialmente en ese país, ha generado un entorno competitivo con márgenes reducidos y precios cercanos al costo de producción.
Costos renovables en descenso desde 2010
Desde 2010, el costo de la energía solar fotovoltaica ha disminuido 89 %. En el mismo periodo, la energía solar de concentración cayó 72 %, la eólica terrestre 71 % y la eólica marina 63 %.
Esa reducción ha ampliado el espacio para nuevas aplicaciones productivas. En el ámbito agropecuario, la energía renovable ya no se limita a grandes parques eléctricos, sino que se vincula con sistemas de riego, invernaderos, refrigeración, bioenergía, almacenamiento y eficiencia energética.
El informe, sin embargo, también advierte sobre nuevas presiones. La inversión en fabricación de tecnologías limpias se redujo a la mitad, desde un máximo trimestral de 70.000 millones de dólares en 2023 hasta 35.000 millones a finales de 2025.
Al mismo tiempo, mientras China reorganiza su industria de energías renovables, los precios de materias primas y componentes aumentan a nivel mundial. Irena considera que estos factores, junto con un panorama comercial y arancelario cambiante, probablemente ejercerán presión al alza sobre los costos totales de instalación durante 2026.
El campo como espacio de adopción energética
La transición energética también tiene implicaciones directas para sistemas agrícolas y rurales. La reducción de costos en solar, eólica, biomasa y biogás abre oportunidades para fincas, agroindustrias, comunidades rurales y cadenas de frío que necesitan electricidad estable y más predecible.
En sistemas agropecuarios, tecnologías como el biogás de estiércol muestran cómo los residuos orgánicos pueden convertirse en energía útil y fertilizante, reduciendo dependencia externa y cerrando ciclos productivos.
También avanzan soluciones de almacenamiento y eficiencia energética que buscan resolver la intermitencia de la generación solar y eólica. Un ejemplo es el desarrollo de materiales capaces de almacenar luz solar durante varios días, con posibles aplicaciones en infraestructura rural, agroindustria y sistemas aislados.
Para Irena, aunque los costos podrían enfrentar presiones de corto plazo por materias primas, componentes y cambios comerciales, la tendencia general seguirá apuntando a una disminución de costos hasta 2035, aunque a un ritmo más lento.
El balance económico de 2025 muestra que las renovables ya funcionan como una cobertura frente a combustibles fósiles caros y volátiles. En sistemas productivos expuestos a costos energéticos crecientes, esa ventaja puede convertirse en un factor decisivo de competitividad, estabilidad y planificación de largo plazo.
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