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Tecnología agrícola

Uruguay acelera hasta un 50 % la germinación con campos magnéticos

Publicado el 17/07/2026
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Investigadores de la Universidad Tecnológica desarrollaron un tratamiento físico que expone las semillas al magnetismo durante pocos segundos. Los ensayos realizados con tomate, espinillo y butiá abren una alternativa sin productos químicos que ahora deberá probarse en condiciones agroindustriales.


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Valentina Ríos

Una tecnología desarrollada en Uruguay consiguió acelerar hasta un 50 % la germinación de semillas mediante la aplicación controlada de campos magnéticos antes de la siembra.

La investigación, impulsada por un equipo de la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC), plantea una alternativa física a determinados tratamientos químicos utilizados para preparar semillas y favorecer su establecimiento inicial.

El procedimiento consiste en someter las semillas durante apenas algunos segundos a un campo magnético generado bajo condiciones controladas. Después de la exposición, se siembran y se compara su comportamiento con el de semillas que no recibieron el tratamiento.

Los ensayos mostraron resultados prometedores en semillas de tomate y en dos especies nativas de Uruguay: el espinillo y el butiá. El próximo objetivo será comprobar si la respuesta observada en condiciones experimentales puede mantenerse al aumentar la escala y trabajar en ambientes agroindustriales.

Un estímulo físico antes de la siembra

La técnica se basa en la magnetoestimulación, un tratamiento previo que utiliza campos magnéticos para influir en determinados procesos fisiológicos de la semilla.

A diferencia de los métodos que incorporan sustancias químicas, el sistema no añade compuestos al material vegetal. La intervención ocurre antes de la siembra y tiene una duración muy breve.

El equipo investiga cómo variables como la intensidad del campo magnético, el tiempo de exposición y las características de cada especie modifican el inicio y la velocidad de la germinación.

La respuesta no necesariamente es igual para todas las semillas. Cada especie puede requerir una combinación particular de intensidad y duración para obtener un efecto favorable sin afectar su viabilidad.

Esta precisión es relevante porque la formación y desarrollo de las semillas dependen de procesos biológicos complejos que cambian según la genética, la temperatura, la humedad y las condiciones del entorno.

El tomate permitió medir la aceleración de la germinación

Parte de la investigación se concentró en semillas de tomate, una especie adecuada para observar y medir el progreso de la germinación en condiciones controladas.

El análisis permitió comparar el momento en que comenzaban a germinar las semillas tratadas y las no tratadas, así como el porcentaje acumulado alcanzado durante el ensayo.

En las condiciones evaluadas, la magnetoestimulación logró acelerar el proceso hasta un 50 %. Esto significa que determinadas semillas comenzaron o avanzaron en la germinación con mayor rapidez después de recibir el tratamiento magnético.

Una emergencia más rápida y uniforme puede resultar valiosa para viveros y sistemas agrícolas porque facilita la planificación, reduce diferencias entre plántulas y ayuda a obtener lotes con un desarrollo inicial más homogéneo.

El tomate ya se utiliza como modelo para otras innovaciones vegetales. En Mundo Agropecuario BET también se ha documentado el desarrollo de plantas de tomate capaces de comunicar una deficiencia nutricional, una línea distinta que muestra la variedad de tecnologías aplicadas a este cultivo.

La metodología busca identificar la mejor combinación

Los investigadores utilizaron un enfoque experimental para evaluar distintas configuraciones del tratamiento y determinar cuáles producían los resultados más favorables.

En el trabajo realizado con tomate se aplicó la metodología de Taguchi, una herramienta empleada para estudiar varios factores y optimizar procesos mediante un número organizado de experimentos.

Este enfoque permite analizar cómo interactúan variables como el tiempo de exposición y las propiedades del campo magnético, evitando asumir que una sola configuración será adecuada para todas las situaciones.

El objetivo no consiste únicamente en demostrar que el magnetismo puede producir un efecto, sino en establecer protocolos repetibles que puedan utilizarse sin dañar las semillas ni generar respuestas inconsistentes.

La estandarización será indispensable antes de trasladar la tecnología desde el laboratorio hacia empresas semilleras, viveros o instalaciones de producción de plántulas.

Espinillo y butiá amplían el alcance del proyecto

El equipo también experimentó con semillas de espinillo y butiá, dos especies nativas con características diferentes a las del tomate cultivado.

El espinillo es un árbol o arbusto adaptado a distintos ambientes de la región, mientras que el butiá es una palma nativa de importancia ecológica, paisajística y productiva.

La germinación de especies nativas puede ser lenta, irregular o estar condicionada por mecanismos naturales de dormancia. Por ello, cualquier tecnología capaz de mejorar el proceso podría contribuir a programas de propagación, restauración y producción de plantas.

Los resultados iniciales no implican que ambas especies respondan del mismo modo ni que pueda utilizarse una única configuración magnética. Los ensayos buscan precisamente determinar qué tratamiento requiere cada tipo de semilla.

Una alternativa sin incorporación de agroquímicos

Uno de los principales atributos del sistema es que utiliza un estímulo físico en lugar de aplicar productos químicos directamente sobre las semillas.

Esto podría reducir residuos asociados con determinados tratamientos y simplificar algunas etapas de preparación, siempre que las pruebas posteriores confirmen su eficacia, seguridad y viabilidad económica.

La tecnología no pretende sustituir automáticamente todos los tratamientos convencionales. Las semillas pueden necesitar protección frente a hongos, insectos u otros patógenos, funciones que un campo magnético no necesariamente proporciona.

Su posible aplicación debe evaluarse como una herramienta específica para modificar la germinación y el vigor inicial, integrada con las medidas sanitarias y agronómicas que requiera cada cultivo.

El enfoque forma parte de una tendencia que busca mejorar los procesos vegetales con intervenciones más precisas. Otras investigaciones recurren a la genética, la inteligencia artificial y la fenómica para acelerar el mejoramiento de cultivos y seleccionar materiales adaptados a distintas condiciones productivas.

La germinación es una etapa decisiva

La germinación comienza cuando la semilla absorbe agua y reactiva su metabolismo. A partir de ese momento se movilizan las reservas internas y comienza el crecimiento del embrión.

La temperatura, la humedad, el oxígeno, la luz y la condición fisiológica de la semilla influyen sobre la velocidad y el porcentaje final de germinación.

Cuando las semillas emergen de manera irregular, las plantas pueden presentar tamaños diferentes y competir de forma desigual por agua, luz y nutrientes.

En sistemas intensivos, una germinación más uniforme puede facilitar el trasplante, el riego, la fertilización y la programación de las labores. En especies nativas, puede mejorar la eficiencia de viveros que trabajan con materiales difíciles de propagar.

El mecanismo biológico todavía necesita mayor estudio

La investigación con campos magnéticos aplicada a plantas lleva años desarrollándose en distintos países, pero los mecanismos responsables de las respuestas todavía no se comprenden por completo.

Entre las hipótesis estudiadas se encuentran posibles cambios en la actividad enzimática, la permeabilidad de las membranas, el movimiento de iones y la utilización del agua durante las primeras etapas de la germinación.

También se analiza si el tratamiento modifica procesos relacionados con el estrés oxidativo o con las señales internas que activan el crecimiento del embrión.

La respuesta puede variar según la especie, el lote, la edad de las semillas y las condiciones posteriores de cultivo. Por esa razón, los resultados obtenidos con un material no deben extrapolarse automáticamente a otros.

El desafío es pasar del laboratorio a la agroindustria

El próximo paso será probar el tratamiento en condiciones más cercanas a las utilizadas por el sector productivo.

Una aplicación agroindustrial exige trabajar con volúmenes superiores de semillas, mantener una exposición uniforme y procesar cada lote en tiempos compatibles con las operaciones comerciales.

El dispositivo deberá generar campos magnéticos estables y permitir el control preciso de los parámetros utilizados. También será necesario comprobar que la tecnología no produzca daños, pérdidas de viabilidad o respuestas variables entre lotes.

Los ensayos deberán medir no solo la germinación inicial, sino también la emergencia, el vigor de las plántulas, el crecimiento posterior y el comportamiento de las plantas en campo.

La eficiencia económica determinará su adopción

Para que la magnetoestimulación llegue al mercado, el beneficio productivo deberá justificar el costo de los equipos, la energía utilizada, el mantenimiento y la incorporación del proceso a las líneas de tratamiento de semillas.

Una aceleración de la germinación puede resultar valiosa cuando reduce pérdidas, acorta tiempos en viveros o mejora la uniformidad de los lotes. Sin embargo, cada aplicación deberá compararse con las alternativas ya disponibles.

La duración de apenas algunos segundos representa una ventaja potencial porque permitiría procesar grandes cantidades sin mantener las semillas durante periodos prolongados dentro del equipo.

La escalabilidad dependerá de que todas las semillas reciban una exposición equivalente y de que los resultados puedan repetirse en diferentes campañas.

Una innovación surgida de la investigación uruguaya

El proyecto constituye una experiencia pionera en Uruguay en la utilización de campos magnéticos para estimular semillas de interés agrícola y especies nativas.

La participación de la Universidad Tecnológica vincula la investigación científica con la búsqueda de aplicaciones concretas para sistemas productivos, viveros y cadenas agroindustriales.

Los resultados obtenidos con tomate, espinillo y butiá ofrecen una primera base experimental. La siguiente etapa deberá establecer protocolos específicos y comprobar si la aceleración observada se traduce en beneficios durante todo el ciclo de producción.

La validación en mayor escala determinará si la magnetoestimulación puede convertirse en un tratamiento comercial para semillas o si su utilización quedará limitada a determinados cultivos, especies y condiciones de manejo.

Fuente(s) referenciales

La Diaria: Una tecnología desarrollada en Uruguay logra acelerar hasta un 50 % la germinación de semillas mediante campos magnéticos