En el campo La Coincidencia, Vidal Bada Vázquez utiliza esta técnica para multiplicar vacas de alto mérito genético en un sistema ganadero intensivo.
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
El trasplante de embriones se ha convertido en una herramienta para acelerar la mejora genética del rodeo bovino. En el establecimiento La Coincidencia, ubicado en el partido de 9 de Julio, Argentina, el productor Vidal Bada Vázquez aplica esta técnica para multiplicar animales de alto mérito genético en una cabaña y sistema de recría orientado a la producción de carne.
El campo suma 400 hectáreas entre superficie propia y alquilada. Allí se trabaja con 1000 vacas, de las cuales se seleccionaron las 60 mejores por mérito genético y fenotipo para utilizarlas como donantes de óvulos. Esos óvulos se fertilizan in vitro y luego se implantan en vacas receptoras, con el objetivo de acelerar la mejora del rodeo mediante semen de alta calidad.
Una técnica para multiplicar genética superior
La lógica productiva es simple: en lugar de obtener una ternera de alta calidad por año y por vaca, el trasplante embrionario permite lograr muchas más crías a partir de una misma donante. Bada Vázquez señaló que con esta herramienta se pueden obtener hasta 20 terneras de gran calidad por vaca, usando además semen de toros destacados.
Este enfoque permite avanzar con mayor rapidez que el esquema tradicional de criar una vaquillona, preñarla a los 15 o 18 meses, esperar la parición y evaluar luego su desempeño genético. La técnica se vincula con una tendencia más amplia de genética en la ganadería moderna, donde la selección y la reproducción asistida aceleran los programas de mejora.
Limangus y producción de carne
La raza utilizada en La Coincidencia es Limangus, una combinación de 3/8 Limousin y 5/8 Angus. El componente Limousin aporta musculatura y eficiencia de conversión de alimento a carne, mientras que el Angus contribuye con calidad carnicera, precocidad, eficiencia reproductiva y habilidad materna.
De acuerdo con el planteo productivo descrito por Bada Vázquez, el Limangus ofrece un cuarto trasero amplio, donde se ubican cortes de alto valor, además de una buena área de ojo de bife y capacidad para convertir alimento en carne sin exceso de grasa.
La estrategia forma parte de un sistema intensivo en el que se reemplazó el tapiz natural por pasturas, sorgo forrajero de verano, raigrás, cebada y avena como verdeos de invierno, además de silaje de maíz, silaje de cebada y alimento balanceado según las condiciones del año.
Cómo se realiza el trasplante embrionario
Lucio Scardaccione, de InOva Biotech, explicó que el objetivo de aplicar trasplante embrionario en La Coincidencia fue multiplicar rápidamente genética de calidad. A partir de una vaca superior, apareada con semen de un toro también superior, se producen embriones que pueden transferirse a otras vacas de menor mérito genético dentro del rodeo general.
El trasplante puede realizarse mediante aspiración o lavado. En el primer caso, se obtienen óvulos sin usar hormonas, aprovechando el conjunto natural de folículos de la vaca. Luego, los óvulos se trasladan al laboratorio, se fertilizan y se mantienen en condiciones que imitan el ambiente uterino.
La aspiración se realiza con un vástago de ecógrafo conectado a una bomba de aspiración, introducido por vía vaginal. El procedimiento permite aspirar entre 10 y 20 óvulos de ambos ovarios. Tras la fertilización en laboratorio, alrededor del 30 % puede convertirse en embriones.
Receptoras, preñez y costos
Una vez implantados, los embriones logran una tasa de preñez del orden del 45 al 50 %. Las vacas receptoras deben cumplir requisitos ginecológicos, sanitarios y nutricionales: aparato reproductor normal, controles de enfermedades reproductivas, vacunación completa y condición corporal adecuada para desarrollar celos.
En un ejemplo de 100 receptoras, primero se sincronizan los celos mediante hormonas. Luego, a los siete días del celo, se implantan los embriones. De esas 100 vacas, unas 75 suelen estar disponibles para recibir los embriones y, de ellas, aproximadamente la mitad desarrolla preñez. El resultado final ronda las 35 preñeces.
El costo de la técnica se estimó en 220 kilos de carne de novillo Cañuelas por ternero logrado. Por esa razón, no se plantea como herramienta para un rodeo general, sino para generar reproductores de pedigrí o puros controlados que puedan alcanzar altos valores en remates.
In vitro e in vivo
El trasplante embrionario también puede realizarse in vivo. En ese caso, se aplica una hormona a la donante para provocar superovulación y generar entre 10 y 15 óvulos. Después se realiza inseminación artificial y, siete días más tarde, se extraen los embriones mediante lavado uterino.
La técnica in vivo tiene la ventaja de que la vaca genera los embriones dentro de su propio organismo y puede aportar entre 7 y 8 % más de preñez que el procedimiento in vitro. Sin embargo, ambas alternativas buscan el mismo objetivo: multiplicar genética superior mediante receptoras.
Estas tecnologías se relacionan con investigaciones y prácticas sobre producción y transferencia de embriones in vitro, un campo que busca aumentar la eficiencia reproductiva en bovinos.
Más que reproducción: medición de eficiencia
Durante una jornada organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, IPCVA, y el INTA, productores y técnicos también observaron otras herramientas aplicadas en La Coincidencia. Entre ellas se destacan los corrales RFI, instalados para medir eficiencia de conversión de alimento en carne y crecimiento individual.
Estos corrales registran cuánto consume cada animal y cuánto gana en peso, permitiendo comparar individuos respecto de un promedio. La información ayuda a seleccionar animales que producen más con la misma cantidad de alimento o que logran resultados similares consumiendo menos.
La ganadería de precisión y la selección por eficiencia alimentaria complementan el trabajo reproductivo. En ese contexto, la inseminación artificial en bovinos, el trasplante embrionario y la evaluación individual de consumo se integran como herramientas para mejorar productividad, genética y rentabilidad.
Un acelerador para cabañas bovinas
El caso de La Coincidencia muestra que el tamaño de una cabaña puede depender menos del número de vacas superiores disponibles y más de la cantidad de embriones logrados a término. Esa diferencia cambia la velocidad con la que un rodeo puede multiplicar animales con características deseadas.
Las terneras y terneros nacidos en las receptoras realizan una primera recría a corral y luego se clasifican. Los mejores ejemplares se reservan para continuar el proceso de mejora genética, mientras que el resto sigue su desarrollo en La Coincidencia o en otro campo de la firma en Ataliva Roca, La Pampa, según la disponibilidad de pasto.
El trasplante embrionario no reemplaza el manejo integral del rodeo, pero sí puede acelerar de manera significativa la multiplicación de genética de alto valor en sistemas ganaderos especializados. Su utilidad se concentra especialmente en cabañas, reproductores de alto mérito y programas donde la calidad genética justifica el costo de la técnica.
Fuente(s) referenciales

