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Actualidad y Opinión

Energía solar y cooperativas buscan reducir pérdidas poscosecha en África

Publicado el 05/10/2026
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Expertos reunidos en Kigali plantean combinar refrigeración y procesamiento con energías renovables y organizaciones de productores para conservar más cosechas y mejorar los ingresos rurales.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Las pérdidas de alimentos después de la cosecha continúan limitando el potencial productivo de la agricultura africana, especialmente en zonas rurales donde faltan sistemas de refrigeración, almacenamiento, electricidad confiable y transporte adecuado. Expertos reunidos recientemente en el Foro Africano sobre Sistemas Alimentarios, en Kigali, Ruanda, plantearon que la combinación de energías renovables con organizaciones colectivas de agricultores puede ofrecer una vía para conservar una mayor proporción de la producción y mejorar su acceso a los mercados.

En África subsahariana puede perderse hasta 40 % de la producción agrícola por la falta de almacenamiento en frío, de acuerdo con estimaciones de actores del sector recogidas durante el encuentro. En productos altamente perecederos, como frutas y hortalizas, las pérdidas pueden alcanzar hasta 70 %, una proporción que afecta directamente los ingresos de los agricultores y reduce el volumen de alimentos que finalmente llega al consumidor.

El desafío resulta particularmente importante en un continente donde los pequeños productores tienen un peso decisivo en el abastecimiento alimentario. La necesidad de fortalecer su capacidad productiva también está vinculada con otras estrategias que se desarrollan en la región, desde prácticas agroecológicas destinadas a reforzar la seguridad alimentaria hasta sistemas de producción más resistentes frente a las alteraciones climáticas.

La cadena de frío sigue siendo un punto débil

Una parte del problema comienza inmediatamente después de recoger la cosecha. Los agricultores pueden conseguir buenos rendimientos en sus parcelas y, sin embargo, perder una fracción importante de esos alimentos antes de venderlos debido al calor, el deterioro y las dificultades para mantener una temperatura adecuada durante el almacenamiento y el transporte.

La insuficiencia de cámaras frigoríficas, la debilidad de la cadena de frío, los cortes o la falta de suministro eléctrico y las limitaciones del transporte refrigerado afectan especialmente a frutas, verduras y otros productos perecederos. Cuando además existen carreteras deficientes y largas distancias hasta los centros de procesamiento o comercialización, el tiempo transcurrido entre la cosecha y la venta incrementa el riesgo de pérdidas.

El problema ha impulsado el desarrollo de soluciones específicas para pequeños productores. En África oriental, por ejemplo, sistemas frigoríficos eficientes capaces de operar fuera de la red eléctrica han sido desarrollados para prolongar la conservación de productos y reducir el desperdicio en explotaciones rurales.

La energía solar puede conservar y agregar valor a la cosecha

Durante el foro de Kigali, especialistas destacaron que la energía renovable puede utilizarse no solo para producir electricidad, sino también como infraestructura directamente vinculada con las cadenas agrícolas. Refrigeración, secado, molienda, procesamiento y bombeo de agua son algunas de las actividades que pueden alimentarse mediante sistemas solares y minirredes rurales.

Olamide Niyi-Afuye, director ejecutivo de la Asociación Africana de Desarrolladores de Minirredes (AMDA), explicó que ya existen ejemplos de minirredes utilizadas para procesamiento agrícola, almacenamiento frigorífico y otras actividades productivas. El desafío consiste en superar proyectos aislados y estructurar modelos que puedan ampliarse comercialmente.

Mugwe Manga, responsable de financiación climática de Financial Sector Deepening Kenya (FSD Kenya), destacó a su vez el potencial de combinar energía solar con baterías debido a su carácter modular y a la posibilidad de desplegar estos sistemas en áreas rurales. Su utilización productiva puede abarcar desde almacenamiento frigorífico y secado hasta molienda, refrigeración y procesamiento de alimentos.

La experiencia africana con la energía fotovoltaica también se extiende a la producción primaria. Investigaciones sobre riego solar en pequeñas explotaciones de África subsahariana han mostrado el potencial de los sistemas fotovoltaicos independientes para cubrir una parte relevante de las necesidades hídricas de los cultivos y elevar la productividad de las fincas.

Conservar la producción puede ser tan importante como aumentarla

Las pérdidas poscosecha reducen el beneficio real obtenido mediante aumentos de productividad. Producir más alimentos tiene un efecto limitado si una parte sustancial de la cosecha se deteriora antes de llegar al mercado. Por ello, almacenamiento, refrigeración, procesamiento y transporte forman parte de la infraestructura necesaria para convertir la producción agrícola en ingresos y disponibilidad efectiva de alimentos.

Las cifras citadas durante el encuentro ilustran la dimensión económica del problema. Nigeria habría perdido entre 2.300 y 3.300 millones de dólares durante 2025 debido a ineficiencias poscosecha, mientras el desperdicio asociado a deficiencias de almacenamiento y transporte alcanzó hasta 40 millones de toneladas métricas.

En Sudáfrica, un informe de 2021 citado en el análisis estima pérdidas anuales de aproximadamente 10,3 millones de toneladas de alimentos, equivalentes a alrededor de 19 % de sus productos frescos. Aunque las metodologías y periodos de las estimaciones difieren entre países, las cifras muestran el peso económico que puede adquirir el deterioro posterior a la cosecha.

La conservación poscosecha también requiere soluciones adaptadas a cada producto. Investigaciones recientes han evaluado, por ejemplo, métodos para retrasar la maduración y preservar la calidad de frutas tropicales, otro componente de una estrategia destinada a reducir las pérdidas entre la finca y el consumidor.

Las cooperativas pueden hacer viable la inversión

El costo continúa siendo uno de los principales obstáculos para instalar cámaras frigoríficas solares, baterías y plantas de procesamiento en las comunidades rurales. Aunque el precio de paneles fotovoltaicos y sistemas de almacenamiento energético ha disminuido durante los últimos años, la inversión inicial continúa fuera del alcance de numerosos pequeños agricultores.

Una de las propuestas debatidas en Kigali consiste en sustituir el modelo basado en equipos individuales por infraestructuras compartidas. Cooperativas, organizaciones de productores, agregadores y empresas rurales pueden reunir la demanda de numerosos agricultores y utilizar conjuntamente cámaras frigoríficas, sistemas energéticos y plantas de procesamiento.

La agregación permite distribuir el costo de la infraestructura entre un volumen mayor de producción, aumentar la utilización de los equipos y crear flujos de ingresos más previsibles. Desde el punto de vista financiero, también puede resultar más sencillo respaldar un activo gestionado por una organización identificable que conceder financiación por separado a cientos de productores con explotaciones pequeñas.

Experiencias fuera de África muestran igualmente cómo la organización colectiva puede complementar la adopción de energía solar. En Chile, pequeños agricultores y cooperativas han utilizado sistemas fotovoltaicos para impulsar riego, reducir gastos eléctricos y fortalecer actividades productivas comunitarias.

Financiar la infraestructura rural sigue siendo el desafío

Los especialistas reunidos en Ruanda señalaron que los proyectos necesitan estructuras financieras adaptadas a la realidad de los agricultores africanos. Cuando la infraestructura se financia en dólares, pero sus usuarios reciben ingresos en monedas locales, las variaciones cambiarias pueden convertirse en un riesgo adicional para la viabilidad económica.

Entre las alternativas planteadas figuran la financiación a largo plazo en moneda local, mecanismos para compartir riesgos y la combinación de capital comercial con instrumentos capaces de mejorar las condiciones crediticias. La participación conjunta del sector público, empresas privadas y organizaciones de productores también puede facilitar inversiones que resultarían demasiado costosas para un agricultor individual.

Pratik Patel, responsable para África oriental y meridional de AfriCatalyist, planteó un modelo en el que almacenamiento frigorífico y cadena de frío formen parte de una estructura coordinada que abarque producción, agregación mediante cooperativas, almacenamiento, procesamiento y acceso al mercado.

Más resiliencia para los pequeños agricultores africanos

Reducir las pérdidas poscosecha adquiere todavía mayor importancia ante los riesgos climáticos que enfrenta la agricultura africana. Las variaciones de lluvia, las sequías y los episodios de calor pueden disminuir los rendimientos, por lo que conservar una proporción mayor de cada cosecha disponible constituye una herramienta adicional de seguridad alimentaria.

África ya está reforzando otros componentes de sus sistemas productivos. En la campaña 2026-2027, gobiernos, investigadores y organizaciones agrícolas trabajan para ampliar el acceso a variedades adaptadas a condiciones secas, mientras los sistemas de semillas buscan prepararse ante la amenaza de El Niño.

La combinación de esas medidas con energía rural confiable, almacenamiento frigorífico, procesamiento cercano a las zonas productoras y organizaciones capaces de compartir infraestructura puede permitir que una mayor parte de lo cultivado llegue efectivamente al mercado. El reto no consiste únicamente en aumentar las cosechas africanas, sino en evitar que el valor ya producido se pierda durante las horas, días y semanas posteriores a su recolección.

Fuentes referenciales:
IPS – Inter Press Service
Global Issues – Inter Press Service