Una planta de Australia Occidental aplica pirólisis a biomasa y desechos municipales para recuperar materiales con usos agrícolas, energéticos e industriales
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
Australia Occidental está llevando la valorización de residuos desde la investigación hasta la escala comercial mediante tecnologías capaces de transformar biomasa y parte de los desechos municipales en biochar, vinagre de madera y bioaceite. En Collie, la empresa Renergi opera una instalación basada en un proceso de pirólisis desarrollado para recuperar materiales que de otro modo podrían terminar en vertederos y convertirlos en productos con aplicaciones agrícolas, energéticas e industriales.
El proyecto forma parte de un ecosistema más amplio de innovación en el que investigadores y emprendedores intentan encontrar usos económicamente viables para materiales descartados. Entre quienes trabajan en ese ámbito se encuentra la investigadora australiana Lynne Loo, fundadora de UpWaste, quien comenzó hace aproximadamente una década estudiando alternativas para aprovechar residuos de la industria del abulón y actualmente colabora con empresas que buscan transformar subproductos y desperdicios en nuevas materias primas.
La estrategia comparte principios con otras iniciativas de bioeconomía que buscan sustituir el modelo lineal de producir, consumir y desechar. En el sector agroindustrial ya existen ejemplos de aprovechamiento de residuos del plátano para fabricar fibras, papel y empaques, donde un material sin valor comercial inmediato pasa a convertirse en insumo para nuevas cadenas productivas.
Una tecnología térmica transforma los residuos
La instalación de Renergi utiliza una tecnología denominada grinding pyrolysis, o pirólisis con molienda. La pirólisis consiste en la descomposición térmica de biomasa en condiciones con poco o ningún oxígeno suficiente para una combustión convencional. El sistema de la compañía combina el tratamiento térmico con la reducción del tamaño de las partículas durante el propio proceso.
De acuerdo con la información técnica de Renergi, la transformación genera cuatro corrientes principales: gases no condensables, vinagre de madera o ácido piroleñoso, bioaceite líquido y biochar sólido. La posibilidad de obtener varios productos de una misma materia prima es uno de los elementos que conectan esta tecnología con el concepto de biorrefinería, un enfoque también utilizado para transformar biomasa residual en combustibles, materiales y productos químicos renovables.
La planta de Collie puede tratar diferentes corrientes de biomasa, incluidos residuos forestales, agrícolas y de plantaciones, además de fracciones de residuos sólidos municipales. La información divulgada en septiembre de 2026 señala una capacidad de algo menos de 30.000 toneladas anuales de residuos de biomasa y alrededor de 4.000 toneladas de residuos municipales al año. Más del 70 % del material procesado puede recuperarse y transformarse en nuevos productos, según los responsables de la instalación.
El biochar devuelve parte del carbono al suelo
Uno de los productos con una conexión más directa con el sector agropecuario es el biochar. Se trata de un material rico en carbono obtenido mediante pirólisis que puede incorporarse al suelo o mezclarse con compost. Renergi comercializa su biochar para diferentes aplicaciones agrícolas y señala que ya se utiliza en explotaciones frutícolas y una bodega del sur de Australia Occidental.
La valorización de residuos agrícolas para obtener materiales carbonosos no es exclusiva de este proyecto. Investigaciones anteriores han demostrado, por ejemplo, que las cáscaras de piña pueden transformarse mediante pirólisis en biocarbón de alto valor, incluso para aplicaciones tecnológicas distintas del acondicionamiento de suelos.
El biochar de Renergi puede aplicarse directamente, incorporarse al compost o combinarse previamente con nutrientes líquidos. La empresa plantea además su utilización como forma de almacenar carbono de manera estable, aunque el balance climático final de cualquier sistema de este tipo depende de factores como la materia prima, el proceso utilizado, el transporte y el destino del producto.
El vinagre de madera encuentra aplicaciones agrícolas
Otro producto obtenido en Collie es el ácido piroleñoso, conocido comercialmente como vinagre de madera. No se trata del vinagre alimentario convencional: es un condensado generado durante la pirólisis de biomasa y contiene una mezcla compleja de compuestos orgánicos.
Renergi señala aplicaciones del producto en agricultura, entre ellas su incorporación al suelo, el tratamiento de compost y determinados usos vinculados al manejo vegetal. La compañía también lo comercializa para combinarlo con biochar antes de su aplicación. Como ocurre con cualquier insumo agrícola, sus efectos dependen de la composición, concentración, cultivo, suelo y forma de utilización, por lo que no deben extrapolarse automáticamente a todas las condiciones productivas.
El tercer producto destacado es el bioaceite. Este líquido puede emplearse como combustible o como materia prima para procesos industriales, ampliando la proporción de componentes recuperables de la biomasa. La lógica tecnológica es comparable a otros desarrollos que buscan obtener energía y productos químicos a partir de residuos agrícolas en lugar de tratarlos exclusivamente como materiales de descarte.
Australia genera cerca de 76 millones de toneladas de residuos
La búsqueda de estas alternativas responde a un problema de gran escala. Los datos oficiales más recientes consolidados por el Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua indican que Australia generó aproximadamente 75,6 millones de toneladas de residuos durante el ejercicio 2022-2023, equivalentes a 2,88 toneladas por habitante.
De ese total, 14,6 millones de toneladas correspondieron a materiales orgánicos. El informe nacional también registró 26,8 millones de toneladas de materiales procedentes de construcción y demolición, 10,3 millones de toneladas de cenizas, 6,5 millones de residuos peligrosos, 6 millones de metales, 4,9 millones de papel y cartón y 3 millones de plásticos.
El aprovechamiento de corrientes orgánicas resulta especialmente relevante para la bioeconomía porque permite conectar la gestión de residuos con la producción agrícola, energética y de nuevos materiales. Esa misma lógica se observa en proyectos que convierten subproductos agrícolas y alimentarios en bioplásticos biodegradables, reduciendo la dependencia de materias primas vírgenes.
De la tecnología al mercado
La innovación técnica constituye solo una parte del desafío. Para que un residuo se transforme realmente en recurso debe existir una cadena capaz de recolectarlo, procesarlo con una calidad consistente y encontrar compradores para el producto resultante. Esa conexión entre generadores de residuos, desarrolladores tecnológicos y mercados es precisamente uno de los campos en los que trabaja Lynne Loo.
UpWaste explica que su actividad se orienta a productores agrícolas, procesadores y fabricantes de alimentos y bebidas que buscan reducir desperdicios o comercializar subproductos con valor añadido. Loo ha señalado que una dificultad frecuente para los emprendimientos no consiste únicamente en desarrollar el producto, sino en identificar una salida comercial que permita sostener el modelo.
La diversidad de materias primas disponibles abre numerosas rutas tecnológicas. En Costa Rica, por ejemplo, investigaciones han abordado la valorización biotecnológica de los residuos de la piña para convertir partes descartadas del cultivo en insumos de mayor valor. En todos estos casos, el objetivo económico y ambiental converge en utilizar una fracción mayor de los recursos ya extraídos o producidos.
Una planta surgida de investigación desarrollada en Australia
La tecnología de Renergi fue incubada en la Universidad Curtin por un equipo de ingeniería encabezado por el profesor Chun-Zhu Li. La instalación comercial de Collie recibió apoyo de la Agencia Australiana de Energías Renovables y del Gobierno de Australia Occidental para trasladar el proceso desde la investigación hacia una operación de mayor escala.
El Gobierno de Australia Occidental informó durante el desarrollo del proyecto que la instalación fue concebida para convertir residuos sólidos municipales y biomasa en biochar, bioaceite y vinagre de madera. La planta se encuentra junto al vertedero de Collie, una ubicación que permite vincular directamente una corriente de residuos con la infraestructura destinada a su recuperación.
La viabilidad de estos sistemas dependerá finalmente de algo más que su capacidad para transformar físicamente los desechos. Costos de recolección y transporte, composición variable de las materias primas, demanda de los productos recuperados, controles ambientales y capacidad de operar de manera continua determinarán cuánto pueden contribuir a desplazar el vertido tradicional. La experiencia de Collie ofrece un caso concreto de cómo la innovación tecnológica y la creación de mercados pueden combinarse para convertir residuos en insumos útiles para la agricultura y otras actividades productivas.
Fuentes referenciales:
Infobae
Euronews
Renergi
Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua de Australia
Gobierno de Australia Occidental

