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Biotecnología agrícola

CRISPR refuerza el arroz contra la piriculariosis sin perder calidad

Publicado el 05/09/2026
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La edición simultánea de los genes Bsr-d1 y Pi21 elevó la resistencia de una línea de alta calidad frente a Magnaporthe oryzae sin alterar sus principales rasgos agronómicos


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

Investigadores chinos utilizaron la tecnología CRISPR/Cas9 para aumentar la resistencia del arroz a la piriculariosis, una enfermedad causada por el hongo Magnaporthe oryzae. El equipo desactivó simultáneamente dos genes de susceptibilidad en Gengxiang B, una línea mantenedora de arroz índica valorada por la calidad de su grano, y obtuvo plantas con daños significativamente menores en hojas y panículas.

El estudio, publicado en agosto de 2026 en la revista científica Plants, se concentró en modificar los genes propios Bsr-d1 y Pi21. La estrategia no consistió en incorporar a la planta una característica procedente de otra especie, sino en interrumpir regiones del genoma que favorecían la infección.

Dos genes de susceptibilidad fueron desactivados con CRISPR

Bsr-d1 y Pi21 actúan como genes de susceptibilidad: su funcionamiento facilita que el patógeno supere determinadas defensas del arroz. Los investigadores plantearon que la edición conjunta de ambos loci podía proporcionar una respuesta más sólida que la modificación individual de uno solo.

Para comprobarlo, emplearon CRISPR/Cas9 sobre las secuencias codificantes de los dos genes y generaron mutantes dobles homocigotos. El análisis mediante PCR cuantitativa con transcripción inversa mostró una reducción significativa de la acumulación de transcritos de Bsr-d1 y Pi21 en las líneas editadas.

El procedimiento forma parte de una tendencia más amplia de aplicación de CRISPR en cultivos básicos, donde la edición de regiones específicas del ADN se investiga para combinar productividad, calidad y adaptación a presiones ambientales o biológicas.

Menor daño en hojas y panículas infectadas

Los científicos inocularon las plantas con Magnaporthe oryzae para comparar la reacción de las líneas editadas con la de Gengxiang B sin modificar. Las evaluaciones mostraron que los mutantes dobles presentaban una severidad significativamente menor tanto en la piriculariosis foliar como en la que afecta las panículas.

Después de la inoculación también aumentó la expresión de varios genes marcadores relacionados con la defensa vegetal. Los resultados indican que la desactivación de Bsr-d1 y Pi21 permitió una respuesta inmunitaria más intensa frente al hongo y redujo su capacidad para avanzar por los tejidos.

La piriculariosis puede generar lesiones en las hojas y comprometer las panículas donde se forma el grano. Su manejo resulta especialmente difícil porque las poblaciones del patógeno pueden variar y superar resistencias presentes en determinados cultivares, por lo que el desarrollo de nuevas fuentes genéticas debe acompañarse con vigilancia fitosanitaria y manejo integrado.

La resistencia no redujo el rendimiento ni la calidad del grano

Uno de los resultados centrales fue la ausencia de diferencias estadísticamente detectables entre las líneas editadas y las plantas originales en los principales indicadores agronómicos y de calidad analizados. El equipo evaluó características como altura, duración del ciclo, componentes del rendimiento y propiedades del grano.

Esta conservación de los rasgos productivos es relevante porque una mayor resistencia pierde valor comercial si viene acompañada de menor rendimiento, problemas de desarrollo o deterioro de la calidad culinaria. La investigación muestra que la edición simultánea de genes de susceptibilidad puede fortalecer la sanidad vegetal sin imponer necesariamente ese intercambio.

Otros trabajos ya muestran cómo la edición genética puede modificar características específicas del arroz sin comprometer el rendimiento ni componentes esenciales del grano. En conjunto, estos avances amplían las opciones disponibles para los programas de mejoramiento de este cereal.

Un recurso genético que todavía necesita validación agronómica

Los autores presentan las líneas obtenidas como germoplasma resistente que podría emplearse en futuros programas de mejora varietal. Gengxiang B es una línea mantenedora utilizada en sistemas de producción de semilla híbrida, por lo que una resistencia estable podría trasladarse a nuevos materiales mediante cruzamientos y selección.

El estudio demuestra el comportamiento de las plantas bajo las condiciones experimentales evaluadas, pero no equivale a la disponibilidad inmediata de una nueva variedad comercial. Antes de una adopción productiva será necesario validar la resistencia frente a distintas poblaciones del patógeno, estudiar su duración en ambientes de cultivo y completar los procesos de mejoramiento, registro y evaluación regulatoria correspondientes.

La regulación también puede variar según el país y el tipo de modificación. El debate sobre las plantas obtenidas mediante nuevas técnicas genómicas se refleja, por ejemplo, en el marco europeo para cultivos editados con CRISPR, que diferencia determinadas ediciones simples de modificaciones más complejas.

La combinación de Bsr-d1 y Pi21 ofrece una base genética concreta para continuar investigando arroz de alta calidad con mayor resistencia a la piriculariosis. Su utilidad final dependerá de que el desempeño observado se mantenga en diferentes fondos genéticos, ciclos agrícolas y zonas productoras.

Fuentes referenciales:
AgroXXI
Plants: CRISPR/Cas9-Mediated Editing of Bsr-d1 and Pi21 Enhances Blast Resistance in a High-Quality Rice Maintainer Line