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Biotecnología

CRISPR podría proteger la nutrición de cultivos básicos ante el clima

Publicado el 25/06/2026
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Investigadores de la Universidad de Gante advierten que el cambio climático puede reducir vitaminas y minerales en cultivos como el trigo, y plantean usar edición genética para reforzar su valor nutricional.


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

El cambio climático no solo amenaza el rendimiento de los cultivos básicos. También puede reducir su valor nutricional, especialmente en vitaminas y minerales esenciales para la salud humana. Una revisión científica liderada por Dominique Van Der Straeten, del Laboratorio de Biología Vegetal Funcional de la Universidad de Gante, en Bélgica, plantea que herramientas como CRISPR-Cas podrían ayudar a enfrentar ese desafío.

El problema tiene dimensión global. Actualmente, más de 700 millones de personas viven con hambre calórica y más de 2.000 millones sufren deficiencias de micronutrientes, conocidas como hambre oculta. Durante décadas, la agricultura mundial priorizó el aumento de calorías y rendimiento, pero esa estrategia no siempre fortaleció la calidad nutricional de los alimentos.

Cuando producir más no significa nutrir mejor

La producción global de calorías ha aumentado, pero las deficiencias de vitaminas y minerales siguen siendo un problema estructural. El estrés climático puede agravar esa situación al reducir la densidad de varios nutrientes en los cultivos.

Un estudio reciente del equipo de Van Der Straeten, en colaboración con la Universidad de Lieja, indica que futuros escenarios climáticos disminuirán de forma marcada la densidad de múltiples vitaminas B y minerales en granos de trigo de invierno europeo. El trabajo fue publicado en Advanced Science.

Este enfoque conecta con investigaciones sobre genómica avanzada para crear cultivos más productivos y resistentes, donde la nutrición aparece como un rasgo cada vez más importante junto con rendimiento y tolerancia al estrés.

CRISPR-Cas como herramienta de precisión

En una revisión de opinión publicada en Nature, Van Der Straeten y colegas de instituciones de distintos países analizaron cómo diversas tecnologías genéticas pueden aumentar la concentración de vitaminas y minerales en cultivos, al mismo tiempo que fortalecen su resiliencia frente al cambio climático.

CRISPR-Cas permite editar regiones específicas del genoma con alta precisión. En cultivos básicos, esa capacidad podría usarse para modificar rutas metabólicas, mejorar la acumulación de micronutrientes y reducir la pérdida nutricional asociada a estrés ambiental.

La edición genética de precisión ya se explora en distintas líneas de mejora vegetal, como ocurre con trabajos orientados a liberar el potencial oculto de las plantas mediante edición genética.

Micronutrientes, hambre oculta y seguridad alimentaria

El hambre oculta no se mide solo por la falta de comida, sino por la falta de nutrientes esenciales. Zinc, hierro, vitaminas del complejo B y otros micronutrientes son determinantes para el desarrollo, la salud metabólica y la prevención de enfermedades asociadas a deficiencias nutricionales.

La biofortificación mediante tecnologías genéticas busca aumentar esos nutrientes desde la propia planta. La ventaja es que los cultivos básicos, al consumirse de forma masiva, pueden llevar mejoras nutricionales a grandes poblaciones sin depender únicamente de suplementos o fortificación industrial.

Más allá de una sola tecnología

Los autores sostienen que CRISPR-Cas debería combinarse con otras tecnologías de ingeniería genética, incluida la transformación, para responder a los desafíos alimentarios del siglo XXI. La urgencia se relaciona con el objetivo de hambre cero del ODS 2, previsto para 2030.

El uso combinado de edición genética, genómica, fenómica e inteligencia artificial también puede acelerar la selección de rasgos complejos. Esa convergencia ya se observa en propuestas de mejoramiento impulsado por IA para cultivos huérfanos, donde la diversidad agrícola se considera clave para mejorar nutrición y resiliencia climática.

El trigo como señal de alerta

El trigo es uno de los cultivos más relevantes del sistema alimentario mundial. Si el cambio climático reduce su densidad de vitaminas y minerales, el impacto puede extenderse a regiones donde este cereal es una fuente central de alimentación diaria.

La advertencia no implica abandonar el objetivo de alto rendimiento, sino ampliar el criterio de mejora. En un escenario de sequías, calor y suelos bajo presión, los cultivos del futuro deberán producir bien, resistir mejor y conservar o aumentar su calidad nutricional.

La investigación también refuerza la necesidad de plataformas tecnológicas capaces de medir rasgos invisibles a simple vista. Herramientas como el fenotipado automatizado, sensores y robótica permiten estudiar cómo responden las plantas al estrés, una línea relacionada con plataformas robóticas para analizar raíces y acelerar cultivos resistentes.

Fuente(s) referenciales

Phys.org