Por Kimroy Bailey y Sherika Trott Bailey | Trott Bailey Family | Prado, Bahía, Brasil

En una franja de tierra arenosa junto a una calle de Prado, Bahía, nuestra familia comenzó a sembrar alimentos y observar qué pasaba. Aparecieron calabazas extendiéndose sobre el suelo, bananos, papayas, sandías, tomates y flores. Los niños se acercaron para conocer los bananos; personas mayores recogieron sandías, y madres de la comunidad pudieron llevarse calabazas. Nadie tuvo que pagar por esa comida. Aquella franja empezó a funcionar como espacio productivo, de aprendizaje y de encuentro. La seguimos estudiando: todavía no hemos medido sus rendimientos ni la mejora de retención de agua.
La experiencia está dando cuerpo a AgriGames Foodway, un sistema de la Trott Bailey Family Civilization que integra producción de alimentos, recuperación del suelo, gestión del agua, maquinaria útil y participación comunitaria. Su desarrollo tiene una pregunta técnica muy concreta: ¿cuánto trabajo útil puede realizar una misma parcela mientras produce alimentos que llegan directamente a las personas?
Una parcela que cumple varias funciones
El diseño comienza en la distribución de las plantas. Una calabaza puede dar frutos y flores mientras sus hojas protegen parte de la superficie. Un banano ocupa otra altura, aporta hojas y produce alimento. Papayas, flores, coberturas bajas y árboles de mayor porte pueden organizar distintos estratos. Las asociaciones concretas requieren observar competencia por luz, agua y nutrientes; no todas las combinaciones funcionan en cualquier terreno.
En Prado vimos que debajo de árboles maduros suele acumularse hojarasca y material en descomposición, mientras el suelo despejado queda expuesto al sol. Esto nos llevó a trabajar con cobertura vegetal, biomasa y diversidad de especies, y a comparar cómo se establecen las plantas. La FAO documenta que las coberturas y los residuos orgánicos pueden proteger la estructura superficial, favorecer la infiltración y reducir la evaporación. Esa evidencia externa orienta nuestras pruebas; los resultados locales aún se están registrando.

Agua y máquinas diseñadas alrededor del cultivo
La innovación agrícola no depende solo de una máquina más grande. También puede encontrarse en un pequeño equipo que abra hoyos para árboles sin agotar a los trabajadores, un carro que facilite recoger cosechas por caminos estrechos, herramientas para devolver biomasa a las zonas que la necesitan o un registro sencillo que permita comparar qué especies resisten mejor una temporada seca.
Dentro de la arquitectura de AgriGames estamos desarrollando rutas de apoyo mecanizado para plantación, transporte interno, manejo de materia orgánica y mantenimiento del terreno. Son diseños de sistema, no una lista de equipos ya instalados en Prado. La decisión sobre cada herramienta depende de la labor que realmente reduce, de quién la opera, de la energía y el mantenimiento que exige y de si devuelve tiempo a las personas que cuidan el cultivo.
Nuestro planteamiento de Agua con Vida amplía esa lógica al riego. Estamos estudiando dónde conviene distribuir agua por recorridos vivos que también humedezcan cobertura, alimenten áreas de raíces y aporten a la recuperación del paisaje. Para evaluar estas rutas habrá que medir volúmenes de entrada y salida, infiltración, evaporación, calidad del agua y respuesta de las plantas. El rendimiento agrícola y sanitario del sistema tendrá que demostrarse sobre el terreno.

Tecnología para observar, no solo intervenir
Cada zona productiva puede convertirse en un pequeño observatorio. Interesa llevar un registro fechado de establecimiento de las plantas, supervivencia, superficie cubierta, humedad, biomasa, plagas, polinizadores, agua utilizada y cantidad de alimento cosechado y compartido. La observación repetida permite comparar tratamientos y corregir decisiones. Una fotografía en el mismo punto, una regla, una balanza y un registro abierto pueden producir información valiosa antes de incorporar sensores más costosos.
AgriGames añade participación a ese trabajo. Una familia puede investigar cuál cobertura protege mejor un espacio de arena; un grupo de jóvenes puede comparar la supervivencia de árboles nuevos; los niños pueden aprender a reconocer frutos maduros y preparar semillas para la siguiente siembra. Esta observación ocurre dentro de una propuesta más amplia de juegos al aire libre, recreación y convivencia familiar. El aspecto de juego no sustituye el método: permite que más personas se involucren en tareas con resultados físicos y verificables.
Medir la cosecha y medir el acceso
Aquí entra otra herramienta de la familia: el Trott Bailey Family Abundance Global Scorecard. El tablero compara la capacidad de una sociedad con la vida que esa capacidad permite vivir. Examina áreas como alimentos, agua, suelo vivo, movilidad y tiempo humano mediante evidencia sobre capacidad, alcance, fricción y retorno. Además incorpora cinco puertas monetarias —alimentos, vivienda/tierra, salud, transporte y agua/energía— para estudiar qué sigue exigiendo pago y qué acceso permanece cuando una familia no puede pagar.
Ese marco cambia la lectura de una tecnología agrícola. Medir toneladas cosechadas, maquinaria disponible o superficie sembrada es necesario, pero también queremos saber cuánta comida se vuelve accesible, cuánto recorrido y trabajo exige obtenerla, qué parte se pierde y qué condiciones deja la producción para la siguiente temporada. En la puerta monetaria de alimentos, una sandía recogida libremente en Prado constituye un ejemplo concreto de acceso sin pago; por sí sola, esa experiencia no determina el puntaje de Brasil. El Foodway es una línea de trabajo local dentro de esa pregunta más amplia. No hemos atribuido al experimento puntuaciones nacionales ni mejoras estadísticas que todavía no medimos.
La próxima etapa en Prado
Nuestro proyecto sigue siendo pequeño y se está formando en un espacio real de convivencia. Queremos comparar plantas de cobertura, agua aplicada, comportamiento del suelo, supervivencia de los frutales y cosecha efectivamente aprovechada. También queremos estudiar qué herramientas reducen esfuerzo y qué participación comunitaria mantiene las áreas productivas cuidadas a lo largo del año. El diseño ampliado del Foodway conecta estas áreas con jardines mixtos de frutas, rutas para jugar y descansar y espacios de agua, incluidas cascadas de dos niveles y piscinas de arena blanca. Es la visión para futuros recintos; la franja de Prado es el espacio que hoy observamos sobre el terreno.
En esa visión, la tecnología agrícola está al servicio de una escena muy sencilla: una abuela recoge una sandía, un niño aprende dónde nace un banano y una madre vuelve a casa con una calabaza. El trabajo científico y técnico consiste en hacer que esa escena pueda repetirse, crecer y sostenerse con buenos suelos, agua bien gestionada y personas capaces de participar.
Fuentes y material del proyecto
AgriGames Foodway, campo de Prado
Prado, Bahía: observaciones sobre cultivo en suelo arenoso
Agua con Vida: riego y recuperación del paisaje
Trott Bailey Family Abundance Global Scorecard (metodología y perfiles en actualización)
FAO — The Importance of Soil Organic Matter
Nota editorial de Mundo Agropecuario BET: Este artículo constituye una colaboración de opinión firmada por sus autores, quienes son responsables de las afirmaciones, interpretaciones y planteamientos expuestos. Su publicación responde al compromiso de Mundo Agropecuario BET con la libertad de expresión, la pluralidad de perspectivas y la difusión de iniciativas relacionadas con la innovación y el desarrollo rural. Las opiniones expresadas no representan necesariamente la posición editorial del medio, ni su publicación implica respaldo, aval técnico o adhesión institucional a los proyectos, metodologías o propuestas descritos.

