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Biotecnología

México aprueba biofungicida de RNA para proteger cultivos

Publicado el 13/08/2026
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La tecnología de GreenLight Biosciences actuará de forma selectiva contra hongos agrícolas y será producida en una nueva planta de Ciudad de México


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

México aprobó el primer biofungicida agrícola basado en ácido ribonucleico (RNA) presentado como tal en el mundo, una tecnología desarrollada por GreenLight Biosciences para controlar hongos perjudiciales con mayor precisión y reducir la dependencia de productos químicos convencionales. El anuncio fue realizado el 12 de agosto de 2026 en Ciudad de México por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón.

El registro permite avanzar hacia la producción nacional del biofungicida y la construcción de una planta de manufactura en la capital mexicana. La compañía proyecta una inversión de entre 50 y 100 millones de dólares y la generación de aproximadamente 500 empleos directos especializados.

El producto fue evaluado mediante un proceso en el que participaron la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Según la información difundida durante el anuncio, el procedimiento regulatorio se completó en nueve meses.

Una tecnología dirigida a genes esenciales de los hongos

El biofungicida utiliza moléculas de RNA diseñadas para interferir con un gen específico que el organismo objetivo necesita para sobrevivir. Esta acción selectiva busca controlar el hongo causante de la enfermedad sin modificar genéticamente los alimentos ni actuar indiscriminadamente sobre otras especies.

La propuesta se diferencia de numerosos fungicidas tradicionales por la precisión de su mecanismo. Una vez cumplida su función, el RNA se degrada naturalmente, por lo que la empresa sostiene que el producto no deja residuos persistentes en el suelo, el agua o los frutos.

Andrey Zarur, fundador y director general de GreenLight Biosciences, indicó que el desarrollo requirió más de diez años de investigación y ensayos realizados en México y otros 20 países. El empresario mexicano explicó que la plataforma puede adaptarse para combatir distintas enfermedades y plagas mediante tratamientos dirigidos específicamente al organismo que se desea controlar.

La autorización se incorpora a una tendencia más amplia de crecimiento de los bioinsumos agrícolas en América Latina, impulsada por la necesidad de disponer de alternativas eficaces frente a patógenos y reducir los efectos no deseados asociados con algunos plaguicidas de amplio espectro.

Aplicaciones iniciales en frutas y hortalizas

GreenLight Biosciences comenzará con dos productos y prevé ampliar posteriormente su catálogo. Las primeras aplicaciones estarán orientadas a cultivos de aguacate, fresa, uva y pepino, mientras que una siguiente etapa contempla soluciones para maíz, algodón y otras producciones agrícolas.

Uno de los desarrollos anunciados es Oifirax, destinado a prevenir y tratar infecciones provocadas por el oídio, enfermedad fúngica que afecta a la vid y a diferentes frutas y hortalizas. La compañía también introducirá DarkMite, un producto de RNA dirigido al control de ácaros agrícolas.

Zarur afirmó que, en las pruebas comunicadas por la empresa, una aplicación de dos litros por hectárea consiguió un control superior al 99 % del organismo objetivo, frente a un nivel cercano al 80 % atribuido a tratamientos químicos convencionales. Estos resultados proceden de la compañía y su desempeño deberá ajustarse a las condiciones, cultivos, dosis e indicaciones autorizadas en la etiqueta del producto.

La aparición de herramientas más selectivas resulta relevante para el manejo sanitario de los cultivos, donde deben coexistir el control de patógenos y la conservación de organismos útiles. La relación entre los fungicidas y los hongos beneficiosos es una consideración importante al diseñar programas integrados de protección vegetal.

Producción mexicana y una nueva cadena de valor agrícola

Marcelo Ebrard señaló que el proyecto puede fortalecer una cadena de valor basada en conocimiento, manufactura especializada e innovación nacional. El funcionario destacó que la instalación de la producción en México permitirá vincular la investigación biotecnológica con las necesidades de los agricultores y con actividades económicas de mayor valor agregado.

La futura planta de Ciudad de México tendrá la tarea de llevar la tecnología a escala industrial. Además de abastecer el mercado mexicano, el proyecto podría establecer una plataforma para desarrollar nuevos productos agrícolas, aunque la empresa no detalló todavía el calendario completo de construcción ni las fechas de comercialización a gran escala.

Víctor Hugo Borja Aburto, titular de Cofepris, sostuvo que la evaluación buscó comprobar tanto la eficacia del biofungicida como su seguridad para los trabajadores y el ambiente. La aprobación también refleja la coordinación regulatoria necesaria para incorporar bioinsumos novedosos sin prescindir de las revisiones correspondientes.

El nuevo producto se suma a otras alternativas biológicas investigadas para controlar enfermedades de las plantas, entre ellas el uso de hongos beneficiosos capaces de inhibir patógenos agrícolas. Estas tecnologías no eliminan la necesidad de monitoreo, diagnóstico y manejo integrado, pero amplían las herramientas disponibles para proteger las cosechas.

Para los productores, la utilidad práctica dependerá del precio final, la disponibilidad, los cultivos autorizados, la duración del efecto y su integración con otras medidas agronómicas. La capacitación para aplicar correctamente los nuevos productos será igualmente determinante para evitar tratamientos innecesarios y conservar su eficacia.

Fuentes referenciales:
La Jornada
El Economista