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Ciencia e investigación

El musgo común revela una compleja actividad eléctrica interna

Publicado el 22/07/2026
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Un experimento de más de siete días detectó señales que se desplazan a diferentes velocidades y podrían inspirar sensores biológicos y sistemas informáticos vivos


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.

El musgo común, una planta pequeña y sin tejidos vasculares, genera una actividad eléctrica mucho más compleja de lo que se había observado hasta ahora. Un nuevo estudio registró señales rápidas, oscilaciones rítmicas y cambios lentos de voltaje que se propagaron por el tejido vegetal a diferentes velocidades.

La investigación fue realizada por Andy Adamatzky, científico informático especializado en formas no convencionales de computación. El trabajo se publicó el 22 de julio de 2026 en la revista científica Royal Society Open Science.

Los resultados no prueban que el musgo piense o se comunique de una manera comparable con los animales. Sin embargo, muestran que su actividad eléctrica no permanece inmóvil ni aparece simultáneamente en todo el organismo, sino que puede desplazarse de un punto a otro formando patrones diferenciados.

Este comportamiento amplía el conocimiento sobre las señales internas de las plantas y se relaciona con una línea tecnológica que busca convertir respuestas biológicas en datos medibles. En el ámbito agrícola ya se desarrollan sensores capaces de registrar el estrés vegetal directamente sobre hojas y tallos.

Un registro continuo durante 178 horas

Adamatzky recolectó ejemplares de Brachythecium rutabulum, conocido como musgo plumoso de tallo áspero, en áreas rurales de Somerset, en el suroeste de Inglaterra.

En el laboratorio, colocó las almohadillas de musgo sobre una superficie húmeda dentro de un recipiente transparente y cerrado. El ambiente se mantuvo con alta humedad y una iluminación tenue y constante para reducir variaciones externas que pudieran interferir con las mediciones.

El investigador introdujo pequeños electrodos con forma de aguja directamente en diferentes puntos de las almohadillas. Un registrador de datos midió de manera continua las variaciones eléctricas durante 178 horas, un periodo superior a siete días completos.

Los estudios anteriores ya habían observado que la luz, la temperatura y determinadas sustancias químicas podían desencadenar breves impulsos eléctricos en el musgo. La diferencia de este experimento fue la duración del seguimiento, que permitió examinar patrones que no aparecen en registros cortos.

Los datos obtenidos fueron procesados mediante modelos informáticos para determinar si las señales mostraban regularidades espaciales y temporales compatibles con algún tipo elemental de procesamiento de información.

Tres tipos de señales recorrieron el tejido vegetal

El registro reveló un repertorio variado de eventos eléctricos. El primer grupo estaba formado por impulsos rápidos que se desplazaban a una velocidad aproximada de 0,2 milímetros por segundo a través del musgo.

El segundo correspondía a fluctuaciones más estables y rítmicas, cuya propagación se produjo a cerca de 0,02 milímetros por segundo. El tercer grupo incluyó cambios lentos de voltaje que avanzaron a menos de 0,005 milímetros por segundo.

Las señales no aparecieron al mismo tiempo en todos los electrodos. Un impulso podía detectarse primero en un punto y posteriormente en otro, lo que indica que la actividad recorría la almohadilla de musgo en lugar de surgir de forma simultánea en todo el tejido.

La existencia de varias escalas temporales y velocidades sugiere una dinámica eléctrica organizada. Aun así, el autor advirtió que la interpretación de estos patrones como una actividad coordinada o como señales propagadas de manera funcional continúa siendo provisional.

La investigación no determinó los mecanismos fisiológicos exactos responsables de cada señal. Tampoco estableció si los diferentes eventos corresponden a respuestas ambientales, coordinación metabólica, transporte de sustancias u otros procesos internos.

La electricidad forma parte de la fisiología vegetal

Las plantas emplean variaciones eléctricas para responder a estímulos y coordinar procesos fisiológicos. Los cambios en el potencial de sus células pueden relacionarse con heridas, modificaciones ambientales, disponibilidad de agua, movimiento de nutrientes y respuestas frente al estrés.

En especies agrícolas, el conocimiento de esos mecanismos se combina con el estudio de los estomas, la fotosíntesis y la regulación hídrica. Investigaciones sobre enzimas que controlan los poros de las hojas muestran cómo procesos microscópicos pueden modificar la pérdida de agua y la resistencia vegetal a la sequía.

El musgo presenta una estructura diferente de la de las plantas vasculares. No posee raíces, tallos y vasos conductores desarrollados de la misma manera que los cultivos convencionales, pero aun así fue capaz de generar y transmitir variaciones eléctricas dentro de sus tejidos.

Esta característica convierte a Brachythecium rutabulum en un modelo potencialmente útil para estudiar formas simples de señalización biológica. Su tamaño, su capacidad para crecer como una red densa y su dependencia directa de la humedad facilitan la observación de respuestas distribuidas en toda la colonia.

Posibles aplicaciones en sensores biológicos

Adamatzky plantea que, si futuras investigaciones confirman que las ondas eléctricas participan en alguna forma de procesamiento de información, el musgo podría integrarse en sistemas tecnológicos vivos.

Una posibilidad consiste en desarrollar sensores biohíbridos que aprovechen las respuestas eléctricas del organismo para detectar cambios de humedad, temperatura, iluminación, composición química o contaminación ambiental.

En lugar de utilizar únicamente componentes electrónicos convencionales, estos dispositivos combinarían tejidos vivos con electrodos, registradores y algoritmos capaces de interpretar sus señales. El organismo funcionaría como una parte activa del sistema de medición.

El principio guarda relación con tecnologías agrícolas que convierten las respuestas fisiológicas de las plantas en alertas digitales. Los dispositivos portátiles instalados sobre plantas, por ejemplo, pueden medir cambios asociados con déficit hídrico, salinidad y reducción del crecimiento antes de que el estrés resulte evidente a simple vista.

El musgo también podría incorporarse a materiales de construcción vivos capaces de reaccionar ante variaciones del entorno. Un revestimiento biológico equipado con electrodos podría registrar cambios locales y transmitir información hacia una plataforma de monitoreo.

Computación basada en organismos vivos

Otra aplicación propuesta corresponde a la computación no convencional, un campo que estudia cómo sistemas físicos, químicos y biológicos pueden procesar información sin utilizar la arquitectura habitual de los ordenadores electrónicos.

En este enfoque, los patrones eléctricos del musgo podrían convertirse en estados medibles y utilizarse para ejecutar operaciones simples, identificar estímulos o producir respuestas diferenciadas ante determinadas condiciones.

La viabilidad de esa propuesta dependerá de que las señales puedan repetirse, distinguirse y relacionarse de manera fiable con estímulos concretos. Un sistema tecnológico requiere patrones suficientemente estables para evitar que variaciones aleatorias sean interpretadas como información útil.

También será necesario determinar cuánto influyen la humedad, la iluminación, la temperatura y el estado fisiológico del musgo. En el experimento, esas condiciones fueron controladas para estudiar la actividad endógena, pero las aplicaciones prácticas tendrían que funcionar en ambientes variables.

La integración entre organismos y electrónica forma parte del avance de los sistemas biohíbridos. En la agricultura controlada, la combinación de fisiología vegetal y tecnología también permite ajustar variables como iluminación y dióxido de carbono para modificar el crecimiento, como se ha observado en estudios sobre producción de biomasa en lechuga cultivada en interiores.

Un hallazgo que requiere nuevas pruebas

El estudio se basó en ejemplares de una sola especie, mantenidos bajo condiciones controladas y analizados por un único investigador. Por ello, los resultados deberán reproducirse con otras muestras, configuraciones experimentales y equipos científicos independientes.

También será necesario comparar la actividad de distintas especies de musgo y verificar si las velocidades observadas se mantienen bajo diferentes niveles de humedad, temperatura y luz.

Los próximos experimentos podrían aplicar estímulos controlados y examinar cómo cambia cada tipo de señal. Esa metodología permitiría establecer si determinados patrones están asociados con condiciones ambientales específicas o si forman parte de ritmos internos del organismo.

La evidencia disponible confirma que el musgo genera eventos eléctricos distribuidos en varias escalas de tiempo y que estos se desplazan espacialmente por sus tejidos. La posible interpretación de esa dinámica como procesamiento de información y su uso en sensores o computación viva permanecen como hipótesis para investigaciones posteriores.

Fuente(s) referenciales

Phys.org