El John Innes Centre combina biofortificación y mejoramiento del sabor, mientras un ensayo humano estudia la disponibilidad del nutriente y el proyecto avanza hacia una posible comercialización en Inglaterra.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario BET
Editor: Karem Díaz S.
El tomate “Sunshine”, desarrollado por el grupo de Cathie Martin en el John Innes Centre, en Norwich, Reino Unido, está reuniendo tres líneas de trabajo: aumentar su contenido nutricional mediante edición genética, incorporar características atractivas para los consumidores y evaluar su efecto en personas. El proyecto también ha alcanzado un hito regulatorio en Inglaterra, aunque ese avance no significa que el fruto esté autorizado para su venta como alimento.
Su particularidad consiste en acumular provitamina D3, una sustancia que puede convertirse en vitamina D3 mediante exposición a radiación ultravioleta B. La investigación permite explorar una fuente vegetal adicional de este micronutriente, pero todavía debe distinguirse entre su presencia en el tomate y su aprovechamiento después del consumo.
Una modificación dirigida al metabolismo del tomate
El fundamento científico del desarrollo fue publicado en Nature Plants el 23 de mayo de 2022. Los investigadores utilizaron CRISPR-Cas9 para modificar una ruta del metabolismo vegetal y favorecer la acumulación de 7-dehidrocolesterol, también llamado 7-DHC o provitamina D3.
La intervención se dirige al gen Sl7-DR2, que codifica una enzima que utiliza ese precursor. Al perder su función, aumenta la cantidad disponible en los tejidos vegetales. El paso posterior es diferente: la radiación UVB convierte el precursor acumulado en vitamina D3.
Por tanto, describir estos frutos como tomates con vitamina D requiere considerar las condiciones de conversión. Acumular provitamina y obtener vitamina D3 no son procesos equivalentes, ni permiten atribuir automáticamente una misma concentración a todos los frutos.
La modificación de rutas metabólicas también aparece en investigaciones como la edición de perilla para modificar la acumulación de flavonoides. Estos antecedentes ayudan a comprender cómo una intervención genética puede cambiar la composición de un cultivo.
Más contenido nutricional, junto con sabor y apariencia
Una actualización del John Innes Centre presenta el trabajo de la investigadora doctoral Brenda Mionki, quien ha empleado edición genética para casi duplicar la cantidad de vitamina D que el centro describe en frutos y hojas. La información institucional comunica ese avance, pero no ofrece en esa publicación un conjunto completo de datos para comparar concentraciones, tratamientos y condiciones experimentales.
Paralelamente, las plantas están siendo cruzadas con variedades más dulces y de frutos rayados. El objetivo es combinar el rasgo nutricional con características que influyan en la elección del consumidor y desarrollar el producto identificado como “Sunshine”.
Esta etapa conecta una modificación experimental con el mejoramiento varietal. El contenido de un micronutriente es una característica importante, pero el sabor y la apariencia también intervienen en la aceptación de un alimento.
Otras investigaciones abordan atributos distintos del mismo cultivo, como el control genético de la firmeza del tomate mediante el módulo VSF-1–TBG6. Se trata de trabajos independientes, aunque ilustran la diversidad de objetivos del mejoramiento.
ViTaL-D estudia qué ocurre después del consumo
El Quadram Institute está evaluando estos tomates mediante el estudio ViTaL-D. Su pregunta central es si consumir el alimento biofortificado produce cambios en los niveles sanguíneos de vitamina D frente al consumo de sopa de tomate convencional.
La información operativa del instituto describe una intervención de 21 días. Además del consumo de sopa, contempla muestras sanguíneas, seguimiento de la exposición a radiación ultravioleta y cuestionarios sobre alimentación y estilo de vida. Estas mediciones ayudan a interpretar el posible efecto del alimento junto con otras fuentes de vitamina D.
El 15 de mayo de 2026, Quadram informó que los participantes habían consumido diariamente una porción de sopa durante tres semanas y que los resultados estaban siendo analizados. La página del estudio indica que el reclutamiento está cerrado.
Las fuentes oficiales consultadas no presentan resultados finales que permitan afirmar que estos tomates aumentan efectivamente la vitamina D sanguínea. La biofortificación vegetal está documentada; la respuesta nutricional humana constituye una evaluación adicional.
El avance regulatorio tiene un alcance concreto
El John Innes Centre anunció el 2 de septiembre de 2026 la aprobación del aviso de comercialización del tomate como organismo obtenido mediante mejoramiento de precisión en Inglaterra. El expediente PBM/26/SOLY/001 fue publicado por Defra el 27 de agosto.
La documentación describe una deleción de 108 pares de bases en Sl7-DR2 y señala que el carácter de elevada acumulación de provitamina requiere la presencia de los dos alelos modificados. También informa de la estabilidad del cambio durante generaciones sucesivas y cruces con otros materiales de tomate.
El expediente distingue los pasos utilizados para producir la edición del material final seleccionado: se emplearon intermediarios de transformación, mientras que las líneas evaluadas no conservaron los componentes genéticos de edición analizados.
La autorización alimentaria constituye otra etapa. En su anuncio de septiembre, el centro identificó una solicitud ante la Food Standards Agency entre los próximos pasos. El reconocimiento como organismo de mejoramiento de precisión no debe confundirse con una autorización para venderlo para consumo humano.
Del carácter experimental al producto final
El proyecto plantea usos del fruto fresco y procesado, además de posibles formulaciones de vitamina obtenidas del cultivo. Las hojas también se investigan como materia prima potencial para suplementos; esa posibilidad no constituye una recomendación de consumir directamente el follaje.
La transferencia desde el laboratorio exige conservar el carácter buscado durante el mejoramiento y completar las evaluaciones correspondientes. Ese recorrido también aparece, con procedimientos diferentes, en los trabajos sobre edición genómica de frambuesa y desarrollo de materiales mejorados.
En Sunshine, las próximas evidencias decisivas serán los resultados del ensayo humano, la caracterización de los materiales destinados al consumidor y la culminación de la vía alimentaria. Cada una responde a una pregunta distinta: cuánto nutriente contiene el producto, cómo se aprovecha y bajo qué condiciones puede comercializarse.
Fuentes referenciales:
Nature Plants: Biofortified tomatoes provide a new route to vitamin D sufficiency
John Innes Centre: avances del tomate Sunshine desde el cultivo hasta la evaluación humana
John Innes Centre: avance del tomate Sunshine hacia el mercado, 2 de septiembre de 2026
Quadram Institute: estudio ViTaL-D
Quadram Institute: actualización sobre la intervención nutricional, 15 de mayo de 2026
Defra: expediente del organismo de mejoramiento de precisión PBM/26/SOLY/001

