Nuevas variedades de kelp resistentes al calor buscan salvar una industria clave frente al calentamiento marino

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La biotecnología marina acelera la carrera para proteger cultivos de algas en riesgo


Redacción Mundo Agropecuario BET

El kelp, un tipo de alga parda cultivada masivamente en Asia y otras regiones costeras, enfrenta una amenaza creciente: el aumento sostenido de la temperatura del mar. Especies como Saccharina japonica y Undaria pinnatifida, fundamentales para la industria alimentaria, farmacéutica y de bioproductos, están sufriendo pérdidas productivas debido a olas de calor marinas cada vez más frecuentes e intensas.

Un estudio divulgado en Phys.org explica que estas especies, esenciales para millones de toneladas de producción anual, muestran una reducción significativa en crecimiento, reproducción y resistencia fisiológica cuando el agua supera los límites térmicos naturales en los que han evolucionado. Con el calentamiento global avanzando sin pausa, el riesgo para los productores de kelp es evidente: menos biomasa, más enfermedades y mayor vulnerabilidad ecológica.

Ante este escenario, equipos científicos están desarrollando variedades resistentes al calor, combinando métodos tradicionales de selección con herramientas avanzadas de biotecnología marina para crear cultivares capaces de sobrevivir y prosperar en mares más cálidos.

Cultivos estratégicos para la seguridad alimentaria y la bioeconomía

El kelp no es solo un ingrediente culinario o una materia prima local. En países como China, Corea del Sur y Japón, especies como Saccharina japonica representan una parte vital del suministro alimentario y del sector económico asociado al mar. Además, estos cultivos se usan en la elaboración de bioplásticos, piensos, fertilizantes orgánicos, medicamentos y suplementos, convirtiéndolos en un recurso crucial para la bioeconomía global.

El crecimiento rápido, la alta productividad y la capacidad de capturar dióxido de carbono hacen del kelp una herramienta valiosa en la lucha contra el cambio climático. Pero ese mismo cambio climático está afectando los ecosistemas donde prospera. Las elevadas temperaturas reducen la eficiencia metabólica de las algas, deterioran su estructura celular y facilitan la expansión de patógenos marinos.

Sin intervención científica, muchas zonas de cultivo podrían volverse improductivas en los próximos años.

Cómo se están creando las nuevas variedades resistentes

El estudio citado presenta las primeras pruebas de que la combinación de genética cuantitativa, selección asistida por marcadores y técnicas de investigación molecular puede dar lugar a cultivares más tolerantes. A diferencia de las líneas tradicionales, estas nuevas variedades muestran una mayor estabilidad ante incrementos de temperatura que alcanzan valores críticos durante el verano.

Los científicos identifican genes relacionados con la resistencia térmica, la fotoprotección y la capacidad antioxidante. Esa información permite seleccionar individuos con mejor desempeño bajo estrés y reproducirlos de manera dirigida. Aunque el estudio no emplea tecnologías de edición genética como CRISPR, sí abre la puerta para integrarlas en el futuro, especialmente en el sector de biotecnología marina, donde la demanda de innovación crece rápidamente.

Además, las pruebas de cultivo demuestran que estas variedades no solo soportan temperaturas más altas, sino que mantienen un crecimiento adecuado, mejoran la retención de biomasa y conservan la calidad de sus polisacáridos —un aspecto clave en el mercado alimentario y farmacéutico.

Un reto creciente: mares más calientes y menos previsibles

En regiones del Pacífico noroccidental, donde se concentra más del 90% de la producción mundial de kelp, las olas de calor marinas se han vuelto más frecuentes. Estas anomalías térmicas pueden durar semanas y generar condiciones letales para las algas.

Las consecuencias económicas pueden ser enormes: interrupción de las cadenas de suministro, reducción de ingresos para comunidades costeras y presión adicional sobre otras fuentes de proteína marina. Para un sector que abastece millones de toneladas de materia prima al año, la estabilidad térmica ya no es una ventaja, sino una necesidad urgente.

Las nuevas variedades resistentes buscan precisamente anticiparse a estos cambios, ofreciendo una base genética más sólida para un ecosistema productivo que depende de condiciones ambientales cada vez más erráticas.

Implicaciones para la innovación en el sector acuícola

La experiencia con kelp puede convertirse en una referencia para toda la acuicultura global, particularmente en la producción de especies sensibles al calor. Si la selección genética y la biotecnología logran estabilizar cultivos de algas, el mismo enfoque podría extenderse a:

– Otras macroalgas de alto valor comercial.
– Microalgas utilizadas en biocombustibles y complementos nutricionales.
– Organismos marinos cuyo ciclo de vida depende de rangos térmicos muy estrechos.

Además, el kelp es una de las plataformas ideales para desarrollar bioproductos sostenibles, por lo que protegerlo del calor no solo garantiza la seguridad alimentaria, sino también el avance de sectores emergentes como la biofabricación y la biotecnología azul.

Un futuro condicionando por la ciencia marina

Los investigadores destacan que la producción de kelp no podrá sostenerse sin una base científica sólida. Esto implica mejorar el monitoreo de las temperaturas, desarrollar sistemas de cultivo adaptables, impulsar la investigación genética y fortalecer la cooperación internacional.

La transición hacia variedades tolerantes al calor es solo el primer paso. En los próximos años, el sector enfrentará nuevos retos: acidificación, pérdida de hábitats, especies invasoras y variabilidad climática extrema. Sin embargo, la creación de cultivares más resilientes representa una estrategia prometedora para blindar una industria vital frente a los riesgos del calentamiento global.

El kelp ha sustentado comunidades durante siglos y hoy se ha transformado en un actor clave de la biotecnología moderna. Su futuro, más que nunca, dependerá de la capacidad humana para combinar conocimiento científico, innovación y adaptación.


Referencias

Phys.org – “Resistant kelp cultivars could help industry adapt to warmer seas.”
Autores y referencias citadas en el artículo original de Trends in Biotechnology y estudios mencionados en la nota.