La biotecnología busca nuevos caminos para reemplazar las proteínas animales
Redacción Mundo Agropecuario BET
El uso de hongos comestibles como base para producir proteínas alternativas no es nuevo, pero una investigación publicada recientemente en Trends in Biotechnology marca un paso decisivo para transformar esta línea de trabajo en una opción realmente competitiva y sostenible. Un equipo de científicos empleó tecnología de edición genética CRISPR para optimizar una cepa fúngica capaz de generar una biomasa rica en proteínas, con sabor y textura similares a la carne, fácil de digerir y con un impacto ambiental significativamente menor.
Lo más llamativo es que los investigadores lograron todas estas mejoras sin introducir ADN externo, lo que elimina uno de los principales puntos de fricción regulatoria y social asociados a los organismos modificados genéticamente tradicionales. El resultado es un alimento más eficiente, más limpio y potencialmente más aceptado por los consumidores.
Un hongo que produce más, mejor y con menor impacto
La investigación apunta a un logro central: incrementar significativamente la eficiencia metabólica del hongo. Gracias a CRISPR, los científicos ajustaron rutas genéticas internas que determinan cómo el organismo procesa nutrientes y cómo transforma esa energía en biomasa proteica.
Los cambios lograron aumentar la productividad y reducir el impacto ambiental hasta en un 61%, una cifra notable considerando que los hongos ya son, de por sí, una opción mucho más sostenible que las proteínas animales tradicionales. Ese descenso en la huella ecológica se explica por una menor necesidad de insumos, menos emisiones asociadas y ciclos de producción más cortos.
A diferencia de los cultivos animales, que requieren agua, alimentos balanceados, suelos amplios y largos tiempos de crecimiento, este sistema permite producir proteínas de alta calidad en biorreactores controlados, evitando además el uso de antibióticos y reduciendo riesgos sanitarios.
¿Por qué sabe a carne?
Una de las razones por las que las proteínas fúngicas han ganado terreno en la industria alimentaria es su capacidad de reproducir fibras, aromas y sensaciones asociadas a productos cárnicos. La cepa estudiada en esta investigación muestra una textura más firme, un perfil sensorial más rico y un sabor umami más intenso, atributos que la acercan aún más a la experiencia de la carne tradicional.
Estos avances no solo responden a ajustes genéticos, sino también a la optimización de procesos de fermentación. Al modificar vías moleculares específicas, los científicos lograron que el hongo produzca compuestos aromáticos naturales que mejoran su palatabilidad sin aditivos externos.
Además, la nueva versión del hongo es más digestible, algo crucial en el desarrollo de alimentos alternativos. Esto no solo beneficia al consumidor, sino que mejora la absorción de nutrientes, lo que incrementa el valor nutricional efectivo del producto final.
CRISPR como motor de cambio en proteínas alternativas
El uso de CRISPR constituye uno de los pilares clave de esta innovación. A diferencia de la inserción de genes externos—un método tradicional en la modificación genética—el equipo utilizó CRISPR para ajustar el ADN ya existente dentro del hongo, afinando funciones naturales sin alterar su identidad biológica con material de otros organismos.
Este enfoque puede facilitar la aceptación por parte de autoridades regulatorias y consumidores que, a menudo, rechazan los productos categorizados como transgénicos. En este caso, el resultado es más cercano a una edición de precisión que a la modificación genética tradicional.
Además, la ausencia de ADN foráneo podría impulsar la expansión de este tipo de tecnologías en mercados con regulaciones estrictas, como la Unión Europea, donde las proteínas alternativas crecen, pero bajo normas particularmente rigurosas.
Un futuro más sostenible para la industria alimentaria
La demanda de proteínas crecerá de forma considerable en las próximas décadas, impulsada por el aumento poblacional y los cambios en los patrones de consumo. Producir proteínas animales mediante sistemas intensivos implica presiones enormes sobre suelos, agua, bosques y biodiversidad.
En este contexto, innovaciones como la desarrollada por este equipo científico ofrecen un camino realista hacia una transición alimentaria más limpia y eficiente. Los hongos editados con CRISPR pueden escalarse rápidamente, requieren menos recursos y presentan un perfil nutricional competitivo con la carne de origen animal.
Si estas tecnologías logran consolidarse, podrían convertirse en una pieza clave del nuevo mercado global de proteínas alternativas, donde convergen biotecnología, sostenibilidad y eficiencia productiva.
¿Qué sigue para esta línea de investigación?
Los autores anticipan próximos pasos centrados en replicar la técnica en otras especies fúngicas y adaptar el proceso para escalarlo industrialmente. También explorarán cómo ajustar todavía más los perfiles nutricionales y sensoriales, y cómo integrar estos hongos en nuevos alimentos híbridos, que combinen proteínas vegetales, aromáticas y texturas avanzadas.
Si bien aún quedan desafíos regulatorios y logísticos, el potencial es evidente: alimentos más sostenibles, con menor huella ambiental, con mejor eficiencia metabólica y capaces de competir en sabor y textura con productos cárnicos convencionales.
Referencias
Phys.org – “Genetically tweaked fungi could offer sustainable protein similar to meat, without foreign DNA.”
Trends in Biotechnology – Estudio original citado en el artículo.
