Un estudio en latitudes altas define el umbral que evita pérdidas tanto agrícolas como energéticas
Redacción Mundo Agropecuario BET
La agrovoltaica se ha consolidado como una de las propuestas más debatidas dentro de la transición energética y la innovación agrícola. La posibilidad de combinar producción agrícola y generación de electricidad solar en un mismo terreno plantea una respuesta concreta a la competencia por el uso del suelo. Sin embargo, la viabilidad real de estos sistemas depende de un factor técnico decisivo: la distancia entre las filas de paneles solares.
Un estudio reciente, difundido por EcoTicias, aporta evidencia científica clara sobre este punto. La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Turku, se centró en sistemas agrovoltaicos con paneles solares verticales bifaciales instalados en latitudes altas. El trabajo identifica un umbral de separación que permite reducir de forma simultánea la pérdida de cosecha y la caída en la producción eléctrica, un resultado práctico que puede definir el futuro de este tipo de proyectos.
El problema del espacio en la agrovoltaica moderna
La agrovoltaica parte de una premisa atractiva: el suelo puede cumplir una doble función sin quedar relegado a un uso residual. No obstante, en la práctica, muchos proyectos fracasan porque el sombreado excesivo de los paneles afecta negativamente al crecimiento de los cultivos o, en sentido inverso, porque la configuración prioriza la agricultura y reduce la eficiencia energética.
El artículo original explica que este conflicto se vuelve especialmente relevante cuando se instalan grandes superficies fotovoltaicas en terrenos agrícolas productivos. Si la distancia entre paneles es demasiado corta, las plantas reciben menos radiación solar, lo que se traduce en una pérdida de rendimiento agrícola. Si el espaciamiento es excesivo, el sistema pierde densidad energética y disminuye la equidad económica del proyecto.
Resolver este equilibrio ha sido uno de los principales retos técnicos de la agrovoltaica, y es precisamente ahí donde se centra el estudio finlandés.

Paneles verticales bifaciales y condiciones de latitudes altas
La investigación analizada se enfocó en un tipo específico de tecnología: los paneles solares verticales bifaciales. A diferencia de los módulos inclinados tradicionales, estos paneles se colocan en posición vertical y captan radiación solar por ambas caras, lo que resulta especialmente eficiente en regiones con ángulos solares bajos y una alta proporción de luz difusa.
El estudio se desarrolló en latitudes altas, donde las condiciones climáticas y de iluminación difieren notablemente de las zonas templadas o tropicales. En estos contextos, el manejo del sombreado y del espacio entre paneles adquiere una importancia aún mayor, ya que pequeñas variaciones pueden tener impactos significativos tanto en los cultivos como en la producción de energía solar.
Los investigadores evaluaron cómo distintas configuraciones espaciales afectaban de manera simultánea a ambos sistemas productivos, buscando un punto de equilibrio medible y replicable.
El umbral que reduce pérdidas agrícolas y energéticas
Uno de los aportes centrales del estudio es la identificación de una distancia mínima entre filas de paneles que permite mantener la tierra como suelo agrícola funcional, sin convertirla en un espacio degradado o improductivo. Según el análisis, existe un punto a partir del cual el aumento del espaciamiento deja de aportar beneficios significativos a los cultivos, pero sí empieza a afectar negativamente la eficiencia del sistema solar.
El artículo de EcoTicias señala que este umbral claro ofrece una referencia concreta para diseñadores de proyectos agrovoltaicos. No se trata de una recomendación genérica, sino de un valor obtenido a partir de mediciones y simulaciones realizadas bajo condiciones reales de campo y adaptadas a tecnologías específicas.
Este hallazgo es especialmente relevante porque permite abandonar el enfoque de prueba y error que ha caracterizado a muchos proyectos piloto y avanzar hacia modelos más previsibles y económicamente viables.
Impacto directo sobre la viabilidad de los proyectos
Definir correctamente la separación entre paneles solares no es solo una cuestión técnica, sino también económica y social. El estudio muestra que una mala planificación puede llevar a una doble penalización: menos ingresos por electricidad y menores rendimientos agrícolas, lo que pone en riesgo la aceptación de la agrovoltaica por parte de los agricultores.
Por el contrario, al aplicar el umbral identificado, es posible conservar la productividad del cultivo al mismo tiempo que se mantiene una generación eléctrica competitiva. Este equilibrio refuerza la idea de que la agrovoltaica no debe concebirse como un uso secundario del suelo, sino como una integración real entre agricultura y energía.
El artículo remarca que este tipo de resultados prácticos son los que suelen definir si un proyecto se aprueba, se financia o se descarta en etapas tempranas de planificación.
Un aporte científico con aplicaciones concretas
La investigación liderada por la Universidad de Turku no pretende ofrecer una solución universal válida para todos los climas y cultivos, pero sí aporta un marco técnico sólido para regiones con características similares a las estudiadas. El valor del trabajo reside en traducir conceptos teóricos en parámetros medibles que pueden ser incorporados directamente en el diseño de infraestructuras agrovoltaicas.
Además, el enfoque en paneles bifaciales verticales amplía el abanico tecnológico de la agrovoltaica, mostrando que existen alternativas a los sistemas convencionales que pueden adaptarse mejor a determinados entornos agrícolas y geográficos.
La agrovoltaica en el centro del debate sobre el uso del suelo
El artículo original subraya que la agrovoltaica vuelve a situarse en el centro del debate sobre el uso sostenible del suelo, especialmente en un contexto de expansión acelerada de las energías renovables. La presión por instalar nuevos parques solares no puede ignorar la función productiva de la tierra, y estudios como este aportan herramientas para compatibilizar ambos objetivos.
Al establecer criterios claros sobre la distancia entre paneles, la investigación contribuye a desmontar la idea de que la energía solar desplaza inevitablemente a la agricultura. En su lugar, propone un modelo donde ambas actividades pueden coexistir de manera planificada y eficiente.
Un paso más hacia sistemas agroenergéticos eficientes
En conjunto, los resultados presentados muestran que la agrovoltaica puede avanzar desde la experimentación hacia la implementación a escala, siempre que se base en evidencia científica rigurosa. Definir umbrales técnicos, como el espaciamiento óptimo entre paneles, permite reducir incertidumbres y facilita la toma de decisiones por parte de agricultores, inversores y autoridades.
El estudio analizado no cierra el debate, pero sí establece un punto de referencia clave para futuros desarrollos en energía solar aplicada a la agricultura, especialmente en regiones de latitudes altas donde el diseño del sistema resulta determinante para su éxito.
Referencias
EcoTicias. “Estudian cultivos junto a paneles solares y descubren la distancia que reduce la pérdida de cosecha y electricidad”.
https://www.ecoticias.com/medio-ambiente/estudian-cultivos-junto-a-paneles-solares-y-descubren-la-distancia-que-reduce-la-perdida-de-cosecha-y-electricidad
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
