Un hallazgo genético clave ayuda a entender por qué estas plagas siguen dañando cultivos y jardines
Redacción Mundo Agropecuario BET
Los pulgones se han convertido en uno de los enemigos más persistentes para agricultores y horticultores. Estos pequeños insectos no solo se alimentan de la savia de las plantas, debilitándolas progresivamente, sino que también pueden transmitir toxinas y enfermedades que agravan el daño en cultivos y especies ornamentales. Un estudio reciente realizado en Australia ha identificado los genes responsables de la resistencia de los pulgones a determinados insecticidas, un descubrimiento que aporta nuevas claves para afrontar un problema creciente en la agricultura moderna.
El hallazgo explica por qué, en muchos casos, los tratamientos químicos tradicionales han perdido eficacia. La resistencia genética permite a los pulgones sobrevivir a productos diseñados para eliminarlos, lo que incrementa las pérdidas agrícolas y complica el control de esta plaga en sistemas productivos y jardines domésticos.
Por qué los pulgones son una amenaza persistente
Los pulgones afectan a una amplia variedad de plantas, desde hortalizas hasta rosales, y su impacto va mucho más allá del daño visible. Al alimentarse, estos insectos debilitan los tejidos vegetales y facilitan la entrada de patógenos, lo que puede derivar en enfermedades que reducen el rendimiento y la calidad de las cosechas.
El problema se intensifica cuando los pulgones desarrollan resistencia a los insecticidas, ya que las herramientas habituales de control dejan de funcionar. Esto obliga a los productores a aumentar aplicaciones o cambiar de productos, con mayores costos económicos y riesgos ambientales.
La resistencia a insecticidas desde el punto de vista genético
La investigación llevada a cabo en Australia se centró en identificar los mecanismos genéticos que permiten a ciertos pulgones sobrevivir a tratamientos químicos. El estudio reveló que existen genes específicos que confieren esta resistencia, activando procesos biológicos que neutralizan o evitan el efecto tóxico de los insecticidas.
Este enfoque genómico permite entender la resistencia no como un fenómeno casual, sino como el resultado de adaptaciones heredables que se propagan rápidamente en las poblaciones de pulgones sometidas a presión química constante.
Qué significa este hallazgo para la agricultura
Comprender la base genética de la resistencia tiene implicaciones directas para el manejo integrado de plagas. Al conocer qué genes están involucrados, los investigadores pueden desarrollar estrategias más precisas, evitando el uso indiscriminado de insecticidas que favorece la selección de individuos resistentes.
Desde una perspectiva productiva, este conocimiento ayuda a explicar por qué algunos tratamientos fallan incluso cuando se aplican correctamente. El problema no reside siempre en la dosis o en el momento de aplicación, sino en la capacidad genética del insecto para sobrevivir.
Impacto en horticultura y jardinería
El estudio también resulta relevante para horticultores y aficionados a la jardinería. Los pulgones son una plaga común en huertos urbanos y jardines ornamentales, donde el uso repetido de insecticidas puede acelerar la aparición de resistencia.
El hallazgo refuerza la importancia de diversificar las estrategias de control, combinando métodos químicos con alternativas biológicas o culturales, para reducir la presión selectiva sobre las poblaciones de pulgones.
Un desafío ligado al uso intensivo de insecticidas
La resistencia genética descrita en la investigación es un ejemplo claro de cómo el uso intensivo y repetido de insecticidas puede generar problemas a largo plazo. Cuando una población de pulgones es expuesta de forma constante al mismo tipo de producto, los individuos con genes resistentes sobreviven y se reproducen, dando lugar a poblaciones cada vez más difíciles de controlar.
Este proceso no es exclusivo de Australia, pero el estudio aporta un caso concreto y bien documentado que ayuda a comprender el fenómeno a escala global.
Aplicaciones futuras del descubrimiento
Identificar los genes responsables de la resistencia abre la puerta a nuevas líneas de investigación. Entre ellas, el desarrollo de métodos de detección temprana de poblaciones resistentes y la creación de estrategias de control más selectivas.
En lugar de centrarse únicamente en eliminar al insecto, el enfoque puede orientarse a gestionar la resistencia, reduciendo su expansión y prolongando la vida útil de las herramientas disponibles.
Ciencia aplicada al control de plagas
Desde la óptica de Mundo Agropecuario BET, este hallazgo representa un ejemplo claro de cómo la biotecnología y la genética están transformando el control de plagas. La investigación no se limita a describir el problema, sino que aporta conocimiento fundamental para diseñar soluciones más sostenibles y eficaces.
La genómica aplicada al agro permite anticiparse a los desafíos, ofreciendo información clave antes de que las pérdidas se vuelvan incontrolables.
Un paso adelante en la lucha contra los pulgones
La identificación de los genes que hacen resistentes a los pulgones no elimina el problema de inmediato, pero supone un avance decisivo para comprenderlo. Con esta base científica, agricultores, técnicos e investigadores cuentan con una herramienta poderosa para replantear estrategias y reducir el impacto de una de las plagas más persistentes del sector agrícola.
En un contexto de creciente presión sobre los sistemas productivos, conocer al enemigo a nivel genético se convierte en una ventaja estratégica.
Referencias
Phys.org – “Genes behind insecticide-resistant aphids identified in Australia”
https://phys.org/news/2025-12-genes-insecticide-resistant-aphids-australia.html
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
