La transición energética en Estados Unidos y Europa entra en una fase de récords renovables y nuevas tecnologías profundas
Redacción Mundo Agropecuario BET
La transición energética en Estados Unidos y Europa ha entrado en una etapa marcada por cifras históricas de generación renovable y por la incorporación de tecnologías que hasta hace pocos años estaban ligadas casi exclusivamente a la industria del petróleo y el gas. La expansión de la energía solar y la energía eólica ha permitido alcanzar niveles inéditos de producción eléctrica limpia, mientras que la geotermia comienza a perfilarse como un complemento estratégico para estabilizar el sistema en un escenario de reducción progresiva del uso de combustibles fósiles.
En el caso de Estados Unidos, el crecimiento de la capacidad instalada de fuentes renovables ha venido acompañado de cambios estructurales en la forma en que se planifica la generación eléctrica. La solar y la eólica no solo incrementan su peso en el mix energético, sino que se consolidan como pilares del suministro en distintas regiones del país, impulsadas por la caída de costos tecnológicos y por una mayor integración en redes eléctricas cada vez más complejas. En Europa, la evolución es similar: varios países han registrado máximos históricos de participación renovable, apoyados en políticas de transición energética y en una aceleración de proyectos de infraestructura verde.
Récords de generación limpia y presión sobre el modelo fósil
El aumento sostenido de la producción solar y eólica ha tenido un efecto directo sobre el papel del carbón, el petróleo y el gas en la generación eléctrica. En múltiples momentos del año, las renovables han llegado a cubrir una fracción significativa de la demanda eléctrica, reduciendo la necesidad de recurrir a centrales térmicas convencionales. Este fenómeno, observado tanto en Estados Unidos como en Europa, no solo implica una reducción de emisiones, sino también una transformación del mercado energético, donde las fuentes limpias empiezan a desplazar a tecnologías históricamente dominantes.
La velocidad de este cambio no ha sido homogénea. Algunas regiones muestran una integración más avanzada de la energía solar y la energía eólica, mientras que otras todavía dependen en mayor medida de infraestructuras fósiles. Sin embargo, el patrón general apunta a una transición progresiva, en la que los picos de generación renovable se convierten en un elemento habitual del sistema eléctrico. Este escenario plantea retos técnicos, como la gestión de la intermitencia, pero también abre oportunidades para reconfigurar la seguridad energética a largo plazo.
Geotermia mejorada: cuando la ingeniería del petróleo se convierte en aliada del futuro limpio
Uno de los aspectos más relevantes de esta nueva etapa es la adaptación de tecnologías desarrolladas originalmente para la extracción de petróleo y gas a la producción de energía geotérmica. Los sistemas geotérmicos mejorados (EGS) aprovechan técnicas de perforación profunda y de estimulación del subsuelo para acceder al calor de la Tierra en zonas donde antes no era viable generar electricidad geotérmica de forma convencional. Este enfoque permite ampliar de manera significativa el mapa potencial de la energía geotérmica en Estados Unidos y en varios países europeos.
La reutilización de conocimientos e infraestructuras del sector fósil introduce una dinámica particular en la transición energética. Empresas con experiencia en perforación a gran profundidad pueden reconvertir parte de sus capacidades hacia proyectos geotérmicos, lo que reduce barreras técnicas y acorta los plazos de desarrollo. En términos estratégicos, esta convergencia tecnológica ofrece una vía para acelerar la salida de los combustibles fósiles sin prescindir de competencias industriales ya existentes.
Un sistema energético más diverso para sostener la descarbonización
El despliegue de energía solar, energía eólica y geotermia mejorada contribuye a diversificar la matriz energética en Estados Unidos y Europa. Mientras que la solar y la eólica aportan grandes volúmenes de electricidad en condiciones favorables de irradiación y viento, la geotermia se perfila como una fuente más estable, capaz de generar energía de manera continua. Esta combinación resulta clave para avanzar hacia un sistema menos dependiente de fuentes fósiles y más resiliente frente a fluctuaciones climáticas o de mercado.
La integración de estas tecnologías también obliga a replantear la planificación de redes eléctricas y sistemas de almacenamiento. A medida que la participación de renovables alcanza nuevos máximos, se hace evidente la necesidad de infraestructuras que permitan gestionar excedentes, equilibrar la oferta y la demanda y garantizar la estabilidad del suministro. En este contexto, la transición no se limita a la sustitución de fuentes de energía, sino que implica una transformación profunda de la arquitectura energética.
Impacto económico y reconfiguración industrial
El avance de las renovables y de la geotermia mejorada está generando cambios en la estructura industrial del sector energético en Estados Unidos y Europa. La expansión de proyectos solares y eólicos impulsa cadenas de suministro específicas, desde la fabricación de paneles y aerogeneradores hasta la construcción de parques de generación. Al mismo tiempo, la adopción de tecnologías EGS abre un espacio de reconversión para empresas tradicionalmente ligadas al petróleo y el gas, que encuentran en la geotermia una vía para mantener actividad en un contexto de transición.
Este proceso de reconfiguración industrial no es inmediato ni exento de tensiones. La coexistencia de infraestructuras fósiles con nuevas instalaciones renovables genera un escenario híbrido, en el que las decisiones de inversión adquieren un carácter estratégico. No obstante, la tendencia de fondo apunta a una mayor centralidad de las energías renovables en el sistema productivo, con implicaciones directas sobre el empleo, la innovación tecnológica y la competitividad energética de ambas regiones.
Una transición en marcha con desafíos estructurales
Aunque los récords de generación renovable y el despliegue de tecnologías como los sistemas geotérmicos mejorados reflejan un avance tangible, la transición energética en Estados Unidos y Europa enfrenta desafíos estructurales. La adaptación de redes eléctricas, la gestión de la variabilidad de la energía solar y la energía eólica, y la consolidación de la geotermia como opción comercial a gran escala son procesos que requieren tiempo, inversión y coordinación institucional.
Aun así, el panorama actual muestra un punto de inflexión. La combinación de renovables de superficie con tecnologías profundas heredadas del sector fósil está redefiniendo las bases del sistema energético. En este escenario, la reducción progresiva de la dependencia de combustibles fósiles deja de ser una aspiración abstracta para convertirse en una trayectoria observable, apoyada en cifras récord, innovación tecnológica y una reorientación gradual de las capacidades industriales existentes.
Referencias
Yahoo Noticias (edición en español, Estados Unidos)
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
