Un avance argentino que integra biotecnología y tratamiento de efluentes para reducir la contaminación por microplásticos
Redacción Mundo Agropecuario BET
Un problema persistente en los sistemas de saneamiento
La presencia de microplásticos en ríos, lagos y mares se ha convertido en uno de los desafíos ambientales más complejos de la última década. Estas partículas diminutas, que se desprenden de plásticos de mayor tamaño o se originan directamente en procesos industriales y de consumo, logran atravesar los sistemas convencionales de depuración de aguas residuales. En Argentina, donde las plantas de tratamiento cumplen un rol clave para proteger cursos de agua y ecosistemas, la necesidad de soluciones tecnológicas específicas para este tipo de contaminantes ha impulsado el desarrollo de enfoques innovadores desde el campo de la biotecnología ambiental.
Ingeniería genética aplicada a microalgas
En ese contexto, un equipo de investigación con base en Argentina desarrolló una estrategia apoyada en ingeniería genética para potenciar la capacidad natural de ciertas algas cultivadas en laboratorio. Estas microalgas fueron modificadas para aumentar su afinidad por las partículas plásticas microscópicas presentes en el agua, favoreciendo su captura durante el proceso de depuración. La intervención genética no apunta a transformar a las algas en un simple filtro pasivo, sino a optimizar mecanismos biológicos que ya existen en estos organismos y que les permiten interactuar con materiales suspendidos en el medio acuático.
El resultado es un sistema biológico que puede incorporarse como una etapa adicional dentro de las plantas de tratamiento de aguas residuales. Al circular el efluente por reactores o módulos que contienen las algas modificadas, una fracción significativa de los microplásticos queda retenida en la biomasa algal, reduciendo su liberación posterior al ambiente. Esta aproximación se apoya en procesos vivos, lo que la diferencia de tecnologías puramente mecánicas o químicas empleadas hasta ahora.
Integración a infraestructuras existentes
Uno de los puntos más relevantes del desarrollo argentino es su potencial de integración con infraestructuras ya operativas. Las plantas de tratamiento suelen estar diseñadas para remover sólidos, nutrientes y contaminantes orgánicos, pero no fueron concebidas para abordar de manera específica la problemática de los microplásticos. La propuesta biotecnológica plantea sumar módulos de cultivo de algas en etapas del proceso donde el contacto entre el agua tratada y la biomasa permita una intercepción eficiente de partículas.
Esta compatibilidad con sistemas existentes reduce barreras de implementación, ya que no exige rediseñar por completo las instalaciones. Desde una perspectiva de escalabilidad, el enfoque facilita su adopción progresiva en plantas de distinto tamaño, tanto en áreas urbanas como periurbanas de Argentina, donde la presión sobre los cuerpos de agua receptores es creciente. La modularidad del sistema también permite ajustar la capacidad de captura en función del volumen de efluentes tratados.
Beneficios ambientales y enfoque de sostenibilidad
El uso de algas modificadas introduce un componente de sostenibilidad en el tratamiento de efluentes. A diferencia de métodos que dependen de insumos químicos o de procesos con alto consumo energético, la solución biotecnológica se apoya en organismos fotosintéticos que pueden cultivarse con recursos relativamente simples. Además, la biomasa algal que acumula microplásticos puede ser retirada del sistema de manera controlada, evitando que las partículas regresen al circuito hídrico.
Desde el punto de vista ambiental, la captura de microplásticos en la etapa de tratamiento de aguas residuales representa una intervención temprana en la cadena de contaminación. Al impedir que estas partículas alcancen ríos y estuarios, se reduce su dispersión en ecosistemas acuáticos y su eventual incorporación a redes tróficas. En Argentina, donde la protección de cuencas y humedales es estratégica para la biodiversidad y el abastecimiento de agua, este tipo de soluciones adquiere una relevancia particular.
Alcances tecnológicos y desafíos de implementación
Aunque el desarrollo demuestra un alto potencial, su implementación a gran escala implica desafíos técnicos y operativos. El cultivo controlado de algas modificadas requiere condiciones específicas de luz, nutrientes y temperatura para mantener su eficacia. Asimismo, es necesario establecer protocolos claros para la gestión de la biomasa resultante, garantizando que los microplásticos capturados no vuelvan al ambiente por vías indirectas.
En el marco regulatorio de Argentina, la incorporación de organismos modificados genéticamente en procesos ambientales demanda evaluaciones de bioseguridad y marcos normativos que aseguren un uso responsable. El enfoque propuesto se inscribe en una tendencia más amplia de biotecnología aplicada al saneamiento, donde la innovación debe avanzar de la mano de evaluaciones ambientales rigurosas y de mecanismos de control que resguarden la integridad de los ecosistemas.
Proyección del enfoque en políticas de tratamiento de efluentes
El desarrollo argentino aporta una alternativa concreta para fortalecer las políticas de gestión de aguas residuales frente a contaminantes emergentes como los microplásticos. La posibilidad de integrar soluciones biotecnológicas en sistemas ya operativos abre un campo de acción para autoridades locales y operadores de plantas de tratamiento, que buscan actualizar sus procesos ante problemáticas que no estaban contempladas en los diseños originales.
Más allá del ámbito estrictamente tecnológico, este tipo de avances contribuye a consolidar un enfoque de innovación ambiental en Argentina, donde la ciencia aplicada se orienta a resolver problemas concretos de contaminación. La combinación de ingeniería genética, cultivo de microalgas y adaptación a infraestructuras existentes configura una herramienta que puede complementar estrategias de reducción en la fuente y de gestión integral de residuos plásticos.
Un paso biotecnológico frente a un contaminante emergente
La captura de microplásticos mediante algas modificadas genéticamente representa un ejemplo de cómo la biotecnología puede traducirse en soluciones prácticas para el saneamiento ambiental en Argentina. Al abordar un contaminante difícil de remover con tecnologías convencionales, el desarrollo amplía el repertorio de herramientas disponibles para proteger los sistemas hídricos. En un escenario donde la contaminación por plásticos continúa en aumento, la incorporación de procesos biológicos a las plantas de tratamiento ofrece una vía complementaria para mitigar impactos y avanzar hacia esquemas de purificación del agua más completos y sostenibles.
Referencias
- ArgenBio. Biotecnología en acción: algas que ayudan a eliminar microplásticos de las aguas residuales.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
