En Brasil, pulsos de luz UV-C aplicados tras la cosecha reducen lesiones fúngicas en guayabas y extienden su vida útil sin tratamiento continuo
Redacción Mundo Agropecuario BET
En Brasil, la conservación poscosecha de la guayaba enfrenta un desafío persistente: la antracnosis, una enfermedad fúngica que aparece tras la recolección y se manifiesta en lesiones oscuras sobre la superficie del fruto, acelerando su deterioro y reduciendo de forma significativa su vida útil. Una técnica basada en la aplicación de luz UV-C modulada —emitida en pulsos o ciclos, en lugar de forma continua— ha mostrado capacidad para combatir la antracnosis y prolongar la conservación de la guayaba. El avance, difundido en una publicación científica especializada, introduce una alternativa tecnológica para el manejo poscosecha de esta fruta tropical de alta importancia productiva.
La antracnosis en guayaba es causada por microorganismos del complejo Colletotrichum gloeosporioides, responsables de la aparición de lesiones que comprometen la calidad comercial del fruto durante el almacenamiento y la distribución. En el contexto productivo de Brasil, donde la guayaba ocupa un lugar relevante en los sistemas frutícolas, el control de esta enfermedad poscosecha resulta determinante para reducir pérdidas y mejorar la durabilidad del producto en la cadena de valor.
La antracnosis poscosecha en guayaba y su impacto productivo
La antracnosis es una de las principales limitantes de la vida poscosecha de la guayaba. Aunque los frutos pueden cosecharse en condiciones aparentemente saludables, los síntomas se desarrollan posteriormente, durante el almacenamiento, cuando las infecciones latentes se expresan en forma de manchas oscuras que degradan la apariencia y la integridad del tejido. En Brasil, este proceso reduce la ventana de comercialización y condiciona la logística de distribución, especialmente en mercados que demandan fruta fresca con altos estándares de calidad visual.
El agente causal pertenece al complejo Colletotrichum gloeosporioides, un grupo de microorganismos fúngicos que colonizan el tejido del fruto y desencadenan la enfermedad tras la cosecha. La dinámica poscosecha de la antracnosis convierte a esta patología en un problema crítico para la fruticultura, ya que el deterioro se produce cuando el producto ya ha sido recolectado, con implicaciones directas para la rentabilidad y la reducción de desperdicios.
La necesidad de estrategias eficaces para extender la vida útil de la guayaba se vincula a la capacidad de limitar el desarrollo de la antracnosis sin afectar negativamente la calidad del fruto. En este contexto, la aplicación de luz UV-C modulada surge como una herramienta que actúa directamente sobre los microorganismos responsables de la enfermedad, aportando una vía tecnológica para el manejo poscosecha.
Luz UV-C modulada: pulsos en lugar de irradiación continua
La técnica desarrollada se basa en la aplicación de luz UV-C modulada, es decir, emitida en pulsos o ciclos y no de manera constante. Esta modalidad de irradiación permite combatir la antracnosis de la guayaba al actuar sobre los microorganismos del complejo Colletotrichum gloeosporioides, responsables de las lesiones poscosecha. La diferencia frente a la exposición continua reside en la forma de administración de la energía UV-C, que se dosifica temporalmente para lograr el efecto antifúngico.
En Brasil, la adopción de esta tecnología representa un cambio en la manera de abordar el control de enfermedades poscosecha. La aplicación de luz UV-C en pulsos introduce un enfoque de tratamiento físico que no depende de productos químicos, lo que amplía el abanico de herramientas disponibles para la conservación de frutas. Al modular la irradiación, la técnica busca maximizar el impacto sobre el patógeno sin comprometer las características del fruto.
La evidencia presentada muestra que la luz UV-C modulada logra reducir la incidencia de la antracnosis y, en consecuencia, prolongar la vida útil de la guayaba durante el periodo de almacenamiento. Este resultado es relevante para los sistemas de poscosecha en Brasil, donde la pérdida de calidad por enfermedades fúngicas constituye un cuello de botella en la cadena de comercialización.
Efectos sobre la vida útil y la calidad del fruto
El principal beneficio observado de la aplicación de luz UV-C modulada en guayabas es la extensión de la vida poscosecha. Al limitar el desarrollo de las lesiones causadas por la antracnosis, el fruto mantiene por más tiempo una apariencia comercialmente aceptable, lo que amplía la ventana de distribución y venta. En Brasil, este efecto tiene implicaciones directas para la gestión de inventarios y la planificación logística de los productores y comercializadores de guayaba.
La reducción de lesiones oscuras no solo impacta la estética del fruto, sino que también preserva la integridad del tejido, retrasando el proceso de deterioro. Este control poscosecha contribuye a mantener la calidad global de la guayaba durante el almacenamiento, un aspecto clave para mercados que valoran la frescura y el aspecto visual como criterios de compra.
Desde una perspectiva divulgativa, la técnica muestra cómo la modulación de la radiación UV-C puede convertirse en una herramienta eficaz para gestionar enfermedades poscosecha sin recurrir a tratamientos continuos. En el contexto productivo de Brasil, la posibilidad de prolongar la vida útil de la guayaba mediante un procedimiento físico refuerza la búsqueda de soluciones tecnológicas orientadas a reducir pérdidas y mejorar la eficiencia de la cadena frutícola.
Implicaciones para el manejo poscosecha de frutas tropicales en Brasil
La experiencia con luz UV-C modulada aplicada a la guayaba en Brasil ilustra el potencial de los tratamientos físicos poscosecha para abordar problemas sanitarios que emergen después de la recolección. La antracnosis, al manifestarse durante el almacenamiento, requiere estrategias específicas que actúen en esta fase crítica de la cadena de valor. La técnica descrita aporta una herramienta que se integra en los sistemas de manejo poscosecha con el objetivo de preservar la calidad y extender la vida útil del producto.
En términos de gestión productiva, el control de la antracnosis mediante UV-C modulada puede contribuir a reducir mermas en los eslabones de almacenamiento y distribución. En Brasil, donde la producción de guayaba tiene una dimensión relevante, la disponibilidad de métodos que mejoren la conservación poscosecha incide directamente en la competitividad del sector frutícola.
La aplicación de esta técnica también pone de relieve el papel de la innovación tecnológica en la poscosecha de frutas tropicales. Al abordar una enfermedad causada por el complejo Colletotrichum gloeosporioides mediante radiación UV-C en pulsos, se amplía el repertorio de soluciones disponibles para la fruticultura, con un enfoque centrado en la calidad del producto final.
Una vía tecnológica para enfrentar pérdidas poscosecha
El uso de luz UV-C modulada para combatir la antracnosis en la guayaba en Brasil representa una vía tecnológica que incide directamente en uno de los puntos más críticos de la cadena frutícola: la pérdida de calidad tras la cosecha. Al limitar la aparición de lesiones oscuras y prolongar la vida útil del fruto, la técnica contribuye a optimizar el tiempo de comercialización y a reducir el impacto económico de las enfermedades poscosecha.
Este avance no transforma la biología del patógeno, pero sí modifica las condiciones bajo las cuales el fruto enfrenta la infección durante el almacenamiento. En un escenario donde la reducción de desperdicios alimentarios es un objetivo recurrente, la capacidad de extender la durabilidad de la guayaba mediante un tratamiento físico específico aporta una herramienta concreta para la gestión poscosecha en la fruticultura brasileña.
Referencias
– Phys.org
– Horticulturae
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
