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Expertos recomiendan al Reino Unido regular la mejora genética con base científica después del Brexit


Bajo el título ‘UK plant genetics: a regulatory environment to maximise advantage to the UK economy post Brexit’, la consultora agrícola PG Economics analiza en este informe tres escenarios futuros para la regulación de los organismos modificados genéticamente (OGMs), o transgénicos, en Reino Unido después de su salida de la Unión Europea (UE).



Los escenarios van desde mantener la regulación europea a establecer una nueva regulación tanto en materia de OGMs como en nuevas técnicas de edición genética. El informe advierte de que en el primer caso Reino Unido correría el riesgo de sufrir dificultades comerciales y una pérdida significativa de beneficios económicos y sociales.

El informe, encargado por el Consejo de Biotecnología Agrícola (ABC) y elaborado por el economista agrícola independiente, Graham Brookes, el informe concluye que si el Reino Unido establece su propio sistema regulatorio basado en ciencia, proporcionará un sistema de evaluación de seguridad alimentaria de primera clase que dará a los agricultores una mejor semilla, mejorando su competitividad, satisfaciendo mejor las demandas de los consumidores y maximizando los beneficios económicos y sociales.

EL FRENO DE LA UNIÓN EUROPEA

Actualmente todas las innovaciones en biotecnología agraria están sujetas a la regulación europea. Sin embargo, el informe señala que este sistema de aprobaciones no ha funcionado según lo previsto por la legislación, ya que las autorizaciones están sufriendo grandes retrasos mientras los políticos ignoran el asesoramiento científico independiente de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el organismo europeo establecido para llevar a cabo dicho asesoramiento. Todo esto ha creado incertidumbre empresarial, ha interrumpido el comercio y ha alejado la inversión en investigación y desarrollo en el sector de la mejora vegetal.

El informe destaca que la legislación europea sobre biotecnología agraria ha originado una pérdida significativa de puestos de trabajo en investigación, puestos de alto valor agregado. Esta regulación ha dejado al Reino Unido en una situación de desventaja comercial e innovadora respecto al resto del mundo. Según refleja el informe, el gasto en investigación y desarrollo del sector privado en esta área ha disminuido drásticamente en los últimos 20 años, pasando de oscilar los 50 millones de libras anuales a finales de la década de 1990 a los 1,25 millones de libras actuales.

SITUACIÓN DEL REINO UNIDO

Con la salida del Reino Unido de la UE prevista para 2019, el informe concluye que si siguieran alineados con la legislación europea se generaría incertidumbre y barreras comerciales. Por el contrario, si Reino Unido estableciera su propio camino regulatorio con base científica, los beneficios a largo plazo para la economía serían significativos. Una nueva normativa que sería coherente con los sistemas regulatorios que operan en la mayoría de los demás países del mundo. Se traduciría en niveles más altos de gasto en investigación, mayor empleo en el sector de la mejora genética de plantas, y el desarrollo de nuevas variedades comerciales para el uso de agricultores y procesadores de alimentos británicos.


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