Ministro británico reconoce que Reino Unido necesita apostar por la biotecnología agraria tras el Brexit


Tras conocerse la semana pasada el informe del PG Economics en el que se instaba al Reino Unido a regular la mejora genética con base científica después del Brexit, el ministro británico de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, George Eustice, ha reconocido que Reino Unido necesita apostar por la edición genética de plantas, una tecnología que permitirá disminuir drásticamente el uso de fitosanitarios por parte de los agricultores.




El ministro afirmó en nombre del Ministerio que “no estamos de acuerdo con el juicio que emitió el Tribunal de Justicia Europeo (en el que declaró que la edición de genes debería estar sujeta a las mismas regulaciones implementadas para la modificación genética). Creemos que la edición de genes y la cisgenesis es en gran medida una extensión de las técnicas de reproducción convencionales, como las que hemos tenido durante décadas”.

“Creo que este sería un candidato temprano para que nos apartemos del enfoque que está adoptando la UE”, dijo. “Si nos tomamos en serio el intento de reducir nuestra dependencia de los pesticidas químicos y abordar algunos de estos desafíos agronómicos, necesitamos abrazar una forma acelerada de mejoramiento genética”.

“En términos del libro de reglas comunes, no se aplicará eso”, insistió Eustice. En esta línea añadió que “existe el caso de los alimentos transgénicos que se vendan ampliamente en la Unión Europea, especialmente en la alimentación animal, pese a que la Unión no permita su cultivo”. La Unión Europea solo permite el cultivo de una variedad de maíz Bt pero importa aproximadamente 90 variedades.

“Como decisión, es en gran medida nacional, no se ve afectada por el libro de reglas comunes” agregó.

INFORME PG ECONOMICS

El informe ‘UK plant genetics: a regulatory environment to maximise advantage to the UK economy post Brexit’ concluye que si el Reino Unido establece su propio sistema regulatorio basado en ciencia, proporcionará un sistema de evaluación de seguridad alimentaria de primera clase que dará a los agricultores una mejor semilla, mejorando su competitividad, satisfaciendo mejor las demandas de los consumidores y maximizando los beneficios económicos y sociales.

También señala que el sistema de aprobaciones actual europeo no ha funcionado según lo previsto por la legislación, ya que las autorizaciones están sufriendo grandes retrasos mientras los políticos ignoran el asesoramiento científico independiente de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el organismo europeo establecido para llevar a cabo dicho asesoramiento. Todo esto ha creado incertidumbre empresarial, ha interrumpido el comercio y ha alejado la inversión en investigación y desarrollo en el sector de la mejora vegetal.